Asaja Huesca cierra un año marcado por la sequía

La organización agraria Asaja Huesca califica el año como irregular. La sequía ha influido mucho haciendo que la producción descienda hasta un 60% en determinados cultivos, como es el caso del cereal de invierno. En otros casos, como en el maíz, las segundas cosechas han permitido mejorar esos datos. Respecto al agua, Asaja considera prioritaria la regulación del río Gállego y creen que los recortes en obras hidráulicas hipotecan su futuro.

No ha sido un año especialmente bueno para el agro altoaragonés. La sequía ha hecho que la producción haya sido mala, especialmente, en la cebada y el trigo. En cereal de invierno la disminución ha sido de un 60%, en el arroz de un 55% y en el maíz de un 13%. En alfalfa también se ha perdido producción por la falta de agua embalsada.

Respecto a este tema, Asaja sigue insistiendo en la necesidad de acometer las obras hidráulicas en el Gállego, tanto Biscarrués como Almudévar.

La vid y el olivo también se han visto afectados este año por la escasez de agua. La cantidad de uva recolectada esta campaña ha sido de 20.000 toneladas, de las cuales 15.000 kilos han sido en la DO Somontano, lo que supone un descenso del 16% respecto al año anterior.

La influencia del sector oleícola en la producción final es pequeña pero es uno de los de mayor tradición familiar, dado que existen alrededor de 3.000 explotaciones en la provincia. El año pasado se tuvo una producción récord, sin embargo, esta campaña ha venido marcada por la sequía con un descenso del 50%.

La cosecha de almendra también ha venido marcada por la sequía. La ausencia de heladas ha permitido una cosecha buena en regadíos y secanos frescos, pero regular o mala donde la sequía ha sido más fuerte, por lo tanto, califican el año de “desigual”.

Tampoco la ganadería extensiva ha sido ajena a la falta de agua. La ausencia de pastos ha hecho que hubiera que incrementar la alimentación en pesebre con el consiguiente aumento de costes.

En ganadería intensiva, el porcino es el sector más dinámico, supone más de 34% de la producción final agraria y genera más de 10.000 puestos de trabajo en Aragón. En la provincia hay más de 1.800 explotaciones de ganado porcino.

Su futuro, sin embargo, es incierto. La adaptación a la nueva normativa sobre bienestar animal, que entrará en vigor el próximo 1 de enero, hará desaparecer el 10% de las explotaciones, según las previsiones de Asaja Huesca.

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