El premio Esteban de Esmir se entrega este sábado en Graus

El cine teatro Salamero de Graus alberga, este sábado, la entrega del III Premio Esteban de Esmir de fomento de la cultura que recogerá el grausino Justo Broto por su labor investigadora y divulgativa de la historia y el patrimonio cultural del municipio de Graus.

Justo Broto Salanova, catedrático de bachillerato y doctor en letras, considera a su villa natal, Graus, una población de singular espíritu colectivo, fraguado en iniciativas y reveses que le han dejado un rico balance histórico. En la custodia de ese patrimonio moral colabora desde hace años. De hecho, participó en la recuperación de la Mojiganga y en otros aspectos del folklore.

Desde 1982 contribuye en el Llibré de las fiestas de Graus con narraciones históricas, de tratamiento literario y ameno para favorecer la divulgación, entre sus paisanos, de la propia historia.

Con el mismo fin ha escrito en El Ribagorzano o en el Diario del Altoaragón, entre otros medios, y ha impartido charlas y participado en tertulias radiofónicas.

En su libro en trámite de publicación, “La villa de las 11 puertas. El desarrollo urbano de Graus hasta el siglo XVIII”, vierte treinta años de recolección de datos, e intenta captar los acontecimientos humanos a través del análisis documental.

La entrega del premio tendrá lugar este sábado 22, a las 20.15 horas, en el teatro Salamero de Graus, y se cerrará con el concierto lírico Paisajes a dos voces, a cargo del grupo Sempre Cantabile, formado por la mezzosoprano Ana Gloria Corellano y el bajo Fernando Hernández a las voces, y por el pianista Enrique Lleida.

El Esteban de Esmir, que nació en 2010, pretende reconocer la faena más notoria realizada, por instituciones, colectivos o particulares, en la recuperación, conservación y difusión de la cultura y el patrimonio local, en cualquiera de sus variedades.

La primera edición del Premio Esteban de Esmir rindió homenaje, a título póstumo, a Jose Maria Auset Viñas, sobrino nieto de Joaquin Costa, fallecido en 2007, y la segunda recayó en Carlos Bravo, por el entusiasmo por su territorio y su colaboración con diferentes actividades culturales y deportivas, siendo, además, difusor de la cultura y el patrimonio y columnista en diferentes periódicos y publicaciones.

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