Año de tozuda realidad en el Ayuntamiento de Huesca

El presente año ha sido el de la vuelta a la realidad del equipo de gobierno municipal. Dos compromisos electorales de Ana Alós no se han podido cumplir: se trata de la peatonalización del centro de la ciudad y la rebaja de la carga impositiva municipal. A eso hay que añadir la llegada de una nueva sentencia, la referente al Palacio de Congresos, que agrava todavía más la situación económica del consistorio. Sí en cambio, pudo poner en marcha un modelo renovado de fiestas y consiguió solucionar el problema del chabolismo en la ciudad.

Año de luces y sombras para el actual gobierno municipal. Las decisiones tomada por Mariano Rajoy han terminado pasándole factura a la alcaldesa. Así, lejos de rebajar el IBI de urbana, como era la pretensión de Ana Alós, lo tuvo que subir. También los recortes aplicados a los empleados públicos municipales complicaron aún más la difícil gestión de la plantilla municipal, situación que tuvo su punto culminante con un plante de determinados miembros de la Policía Local, cortando el paso a la Alcaldesa.

Pero si algo preocupa en el consistorio es la situación económica de las arcas municipales, ahora obligadas a hacer frente a sentencias ya conocidas como la del Polígono 32, y la más reciente del Palacio de Congresos. Eso, unido a la merma de ingresos, ha hecho que el equipo de gobierno haya anunciado que la peatonalización, si se hace, será sin urbanizar.

Pero, en el haber de Ana Alós y su equipo, figura este año la erradicación del chabolismo en la ciudad, uno de los problemas endémicos, y cuya solución parecía que no llegaría llegar nunca. En sendas operaciones se eliminaron las chabolas del entorno de las Mártires y de la Magantina, asumiendo el consistorio solo el realojo de las familias con derechos adquiridos.

Por último, el goteo de ERES y cierres de empresas ha continuado en la ciudad, no logrando ni el Ayuntamiento ni la DGA la reactivación de Plhus, ni el despegue del aeropuerto, infraestructura que se sigue poniendo en todos los medios de comunicación nacionales e internacionales como ejemplo de despilfarro.

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