Supersticiones para cambiar de año

Para la última noche del año las supersticiones se multiplican ¿ropa interior roja o al revés?, ¿Uvas o lentejas?, ¿Maletas o mochilas? hay para todos los gustos. La tradición de Nochevieja y Año Nuevo es casi tan antigua como la humanidad, aunque lo que siempre permanece es el espíritu de celebración de los hombres y la esperanza de que el próximo año sea mejor.

La celebración del Año Nuevo es una de las más antiguas y universales festividades. Hace unos 4.000 años, los babilonios fueron los primeros en convertir el Año Nuevo en un ciclo festivo que duraba 11 días y que se celebraba al comienzo de la primavera. Los egipcios celebraban el fin de año con el comienzo de la crecida del Nilo, mientras que los romanos lo hacían coincidir con la llegada de la primavera. El emperador Julio César cambio la fecha al 1 de enero, algo que fue confirmado con el calendario que rige hoy nuestros días tras las adaptaciones realizadas por el Papa Gregorio XIII

La mayoría de las supersticiones que se realizan la noche del 31 de diciembre fueron introducidas por los colonizadores españoles y se arraigaron con más fuerza en las ciudades que en los sectores rurales.

La tradición de las 12 uvas: en el sitio que ocupa cada comensal se coloca previamente una copa con 12 uvas y, de acuerdo con el ritual se debe comer una uva por cada una de las 12 campanadas del reloj. Idealmente 6 verdes y 6 moradas, de esta forma, los anhelos y aspiraciones se hacen realidad.

Otras supersticiones nos hablan de sentarse y volverse a parar con cada una de las doce campanadas: trae matrimonio. Recibir el Año Nuevo con dinero dentro de los zapatos trae prosperidad económica. Para tener mucha ropa nueva: la noche del 31 debes usar ropa interior al revés. Poner un anillo de oro en la copa en la que se brinda asegura que no falte dinero.

También, cocinar un pescado sin quitarle las escamas asegura pasar un buen año económico. Se pueden encender velas de colores, azules para la paz, amarillas para la abundancia, rojas para la pasión, verdes para la salud, blancas para la claridad y naranjas para la inteligencia.

Hay supersticiones asimismo en la que hay que repetir en voz alta o mentalmente en cada campanada "voy a ser feliz este año". Si se sale a la calle, hablar con la primera persona que se vea, cuanto más joven, mayor será la felicidad.

Sacar las maletas a la puerta de la casa traerá viajes. Usar ropa interior amarilla asegura felicidad y buenos momentos, usarla al revés y cambiarla al derecho después de medianoche, mucho mejor si son regalados. Comer una cucharada de lentejas cocidas en los primeros minutos trae prosperidad.

Lavarse las manos con champán y azúcar nos traerá dinero. Repartir espigas de trigo es símbolo de abundancia. Quemar un muñeco viejo es símbolo de desprenderse de las cosas malas del año que termina, se le puede poner en el bolsillo una lista con todas las cosas malas del año que quieren eliminarse

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