Los ganaderos ribagorzanos ultiman las reformas de sus explotaciones

El 1 de enero entra en vigor la Ley de Bienestar Animal. Los ganaderos de porcino de la Ribagorza trabajan a contrarreloj para poder cumplir con esta directiva marcada desde Europa que les obliga a contar con un mayor espacio para la cría de cerdas madre. La gran mayoría de los ganaderos han tenido que ampliar sus explotaciones con obras pero sin subvenciones. Los ganaderos ribagorzanos continúan sin ver los pros de esta ley y encuentran solo contras, entre ellos, que, a partir de ahora, el modelo de trabajo será diferente porque ya no trabajarán con cerdas inmovilizadas. Además, explican que las propias cerdas en libertad se pelearán, se mezclarán y el trabajo de identificación será mucho más complicado.  Además, inciden, el hecho de que las cerdas cuenten con un mayor espacio no contribuirá ni a que se críen mejor ni a que haya un mayor rentabilidad. Por ello, en los últimos meses, quienes se dedican a este sector, y más en la Ribagorza donde las explotaciones siguen siendo de carácter familiar, se ha vivido con “resquemor” el hecho de tener que adaptarse a esta ley, en especial, porque, siendo algo impuesto, no han contado con ninguna ayuda económica. El único “capote” que han encontrado a sido a la hora de contar con facilidades burocráticas para conseguir licencias, algo que se ha aligerado, y unas consideraciones especiales a la hora de cumplir la normativa de construcción.

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