La comida que tiramos diariamente

En los países desarrollados se tira al cabo del año 200 millones de toneladas de alimentos cocinados y que después no se comen. Lo dramático de esta cifra es que con esta cantidad se podrían alimentar 1.000 millones de personas en el mundo. Los alimentos se desperdician en toda la cadena: en Europa, se tira a la basura entre el 20% y el 40% de las frutas y verduras que se producen antes de llegar a las tiendas y cada ciudadano se deshace al año de entre 95 y 110 kilos de comida apta para su consumo. De hecho, según un estudio de la UE el 45% del despilfarro de comida proviene de los hogares.

Con el fin de determinar el nivel de desperdicio de alimentos en el ámbito doméstico, HISPACOOP (Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios de la que EROSKI forma parte) controló el pasado noviembre los alimentos que desechaban en cada comida o a lo largo del día 413 hogares de 17 comunidades autónomas. Asimismo, para comprobar la percepción de despilfarro de alimentos entre los consumidores, se realizó una encuesta on line y telefónica en las mismas fechas a las personas encargadas de gestionar, almacenar y preparar la comida en sus hogares. Fueron un total de 3.454 originarias de 17 comunidades autónomas.

En Aragón, se entrevistó a un total de 115 personas responsables de las compras, almacenamiento y preparado de alimentos en el hogar. Dos de cada tres eran mujeres con una media de edad de 47 años. En líneas generales, se comprobó que los consumidores aragoneses entrevistados creen desperdiciar muy pocos alimentos: solo un 11% de los encuestados allí reconoce que suele tirarlos a la basura. Sin embargo, casi tres de cada diez confunde los significados de fecha de caducidad y de consumo preferente, lo que puede influir en su salud o que gran cantidad de alimentos perfectamente válidos para el consumo vayan a parar al cubo de la basura.

LO QUE PENSAMOS QUE TIRAMOS

¿Somos realmente conscientes de la cantidad de alimentos que destinamos al cubo de la basura? Solo el 11% de los encuestados aragoneses reconoce que suele tirar comida a la basura, el 89% restante asegura que intenta conservarlos en el frigorífico o congelados, aunque entre ellos hay quienes confiesan que, al final, acaban por tirarlos (el 2% de ellos así lo reconoce).

En este sentido, se enumeraron doce tipos de alimentos para detectar la percepción que tienen los entrevistados castellanos sobre la cantidad que tiran de los mismos. Consideran que apenas se tira nada, una creencia extensible a todos los grupos, excepto a las frutas y verduras. Es más, quienes sí reconocen deshacerse de los alimentos lo hacen, de forma mayoritaria, con la idea de que es en poca cantidad. En cifras, la mayor proporción de desechos se concentra en las frutas y verduras (el 60% de los aragoneses entrevistados reconoce tirarlas); los cereales, productos de panadería y pastelería, y los huevos (un 30%, respectivamente); y carnes y embutidos (un 18%, respectivamente). Para todos los demás grupos de alimentos, el porcentaje de los aragoneses que admiten tirar algo es inferior al 16%.

CONFUSION ENTRE FECHA DE CADUCIDAD Y DE CONSUMO PREFERENTE

La fecha de caducidad indica en qué momento deja el producto de ser seguro para el consumo alimentario. La de consumo preferente señala en qué momento deja el productor de garantizar que sus cualidades organolépticas estén intactas, sin que ello suponga un riesgo para la salud. ¿Distinguen los consumidores aragoneses ambos conceptos? Para averiguarlo, se preguntó a los responsables de los alimentos de los hogares aragoneses sobre estas dos fechas, incluyendo en las opciones de respuesta el significado correcto de cada una y un tercero –falso- que también está extendido en la opinión pública.

Se comprobó así que solo un 6% de los entrevistados en Aragón atribuye a ambos conceptos un significado falso. Sin embargo, casi tres de cada diez los confunde. Por un lado, un 34% cree que la fecha de caducidad quiere decir que a partir de esa fecha el alimento ya no conserva sus cualidades específicas pero que es seguro comerlo, un error que puede repercutir en consumir alimentos en mal estado. Y por el otro lado, otro 21% de los hogares analizados en Aragón opina que la fecha de consumo preferente significa que a partir de esa fecha no es del todo seguro comer ese producto, una creencia que puede provocar que gran cantidad de alimentos perfectamente válidos para el consumo vayan a parar al cubo de la basura.

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