Opinión: Carta de Lorena Canales a sus vecinos

Lorena Canales Miralles

Estimados vecinos:

Cuando comencé en política, hace ahora 6 años, no podía ni llegar a imaginar que, después de todo este tiempo, y puesto que el bien del pueblo es el único objetivo que siempre he tenido, iba a tener que dirigirme a vosotros en los términos en los que lo hago hoy.

Sin ninguna duda, esta es la carta más difícil que me ha tocado escribir ya que, a la vista de la sentencia judicial relativa a la licencia de las granjas, he tomado la decisión de dimitir como Concejal del Ayuntamiento de Sariñena.

Sobre mí está recayendo toda la responsabilidad de un asunto que recibí heredado, puesto que comenzó en el año 2003, y en el actué del mismo modo en que lo había hecho mi antecesor y siguiendo siempre el criterio de los servicios técnicos y jurídicos del Ayuntamiento.

Como sabéis, hace unos meses, el Tribunal Supremo ratificó una sentencia que me inhabilita para ocupar cargo municipal durante seis meses y me impone una multa y una indemnización para la persona que puso la denuncia. El proceso sigue abierto con la intención de llegar hasta el Tribunal Constitucional pero, de momento, se pide que deje mi acta de concejal. Esta es una decisión que acato pero que no entiendo puesto que, además, la renuncia de seis meses implica no poder recuperar el acta ni poder ejercer como concejal durante el resto de la legislatura.

Además, la inhabilitación me afecta únicamente a mí y deja fuera a las otras personas igualmente condenadas, ya que el asunto ha prescrito para mi antecesor en la alcaldía y, en el caso del entonces secretario, se le inhabilita para ejercer esa función cuando su situación actual, de hecho, ya se lo impide.

Quiero dejar bien claro que en 2007, al entrar en la Alcaldía, encontré en el Ayuntamiento ocho procesos judiciales abiertos, entre ellos, el que ahora nos ocupa. Con todos decidí proceder como lo indicaban los servicios técnicos y jurídicos del Consistorio, que en todo momento mantuvieron la conveniencia de recurrir las sentencias que se iban produciendo, como se había estado haciendo hasta entonces. Precisamente estas decisiones, que se tomaron pensando siempre en el beneficio del Ayuntamiento, son las que se señalan ahora como erróneas.

Este proceso penal ha supuesto un importante coste económico que he tenido que asumir, al que habría que añadir ahora el que se derivaría del nuevo recurso al Constitucional. Todo ello, unido al tremendo desgaste emocional, laboral y familiar. Es evidente que esta situación me ha llevado una situación límite que no puedo seguir asumiendo.

Desde que comenzó este desagradable proceso, siempre he tenido claro que iba a llegar hasta el final, ya que considero que un asunto de mero trámite administrativo no puede ni debe frenar mi trabajo en el Ayuntamiento, que es para lo que me votasteis. Ahora bien, dadas las circunstancias no me siento con fuerzas de seguir en este tema judicial.

Mi renuncia a la concejalía no significa, ni mucho menos, que deje la política, puesto que mi compromiso con el pueblo se mantiene intacto. Por lo tanto, voy a seguir trabajando para tratar de mejorar la vida de nuestro pueblo, junto con mis compañeros del Grupo Municipal Socialista y desde la Secretaría General de la Agrupación Local del PSOE, si así lo estiman conveniente los compañeros y compañeras. A la vista de los acontecimientos que se suceden en el Ayuntamiento en esta nueva legislatura, nuestro trabajo en Sariñena es ahora, si cabe, más necesario que nunca. Seguiré ejerciendo, igualmente, desde el Grupo Socialista de las Cortes de Aragón como diputada regional, si mi partido así lo considera, para defender los intereses de nuestro municipio y de la Comarca de Monegros en el conjunto de la Comunidad.

Siento gran pesar al tener que comunicaros esta decisión porque siempre he luchado por mis ideales sin descanso (los que me conocéis de cerca podéis ratificarlo) y considero muy injusto tener que dejar de ser concejal por un tema así. Los que me conocéis sabéis que nunca me ha movido, ni a mí ni a mis compañeros, ningún interés personal o particular. Algunos medios de comunicación han puesto al mismo nivel este asunto con otros de corrupción, prevaricación, etc, que por supuesto nada tienen que ver con este caso, ya que se trata de un asunto administrativo. Como decía en una entrevista hace unos días, yo ni he robado ni he matado y lo que me toca ahora es pagar un error heredado de unas licencias.

Mi compromiso con mi pueblo se mantiene intacto y mi afán por trabajar, si cabe, aumenta, ya que todas estas dificultades no van a restar mis ganas de hacerlo. Hay muchas personas que lo están pasando mal por la crisis tan dura que estamos viviendo y por las decisiones que quienes nos gobiernan están tomando, por lo que no puedo ni quiero perder un minuto más en este asunto. Mi obligación es trabajar para ayudar en lo posible a que las cosas mejoren.

He estado, estoy y estaré a vuestra disposición.

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