Un socio privado podría entrar a participar en la renovación de la línea férrea Olorón-Canfranc

El presidente de la región francesa de Aquitania, Alain Rousset, revelaba, hace unas semanas, que un socio privado podría acompañar a esa región en el proyecto de reapertura de la línea ferroviaria entre Olorón y Canfranc. Este asunto, según anunció Francia, estará sobre la mesa el próximo 28 de febrero, cuando se firmaría un acuerdo de colaboración entre Aquitania y Aragón para desarrollar proyectos transfronterizos.

El socio en cuestión, que podría participar en la reapertura de la línea Olorón-Canfranc sería la sociedad canadiense SNC Lavalin. Esta empresa está implantada desde hace varios años en Francia, especialmente gestionando plataformas aeroportuarias. Una docena de aeropuertos regionales figuran actualmente en su cartera de clientes. Entre ellos, el de Tarbes-Lourdes-Pyrénés, desde hace dos años, y también el de Toulouse-Francazal. Pero, sobre todo, SNC Lavalin se interesa desde hace poco por la explotación de trenes turísticos. De hecho, explota el tren-cremallera de Puy de Dôme y el de la Mure, en Isère. La pregunta es si, alrededor de 2015, además de los trenes regionales, habrá un tren turístico recorriendo el valle del Aspe.

Parece que la empresa que lo explotara, podría ayudar a la región de Aquitania en su operación de renovación de la vía. Ello permitiría a Lavalin a posicionarse también en transporte de mercancías.

Y es también siguiendo la estela de este tipo de proyectos que hay que considerar el acuerdo de colaboración que firmarán, el próximo 28 de febrero, la Aquitania y Aragón. Allí figura la reapertura de la línea Olorón-Bedous-Canfranc-Zaragoza. El acuerdo prevé también la puesta en marcha de un fondo de cooperación entre las dos regiones, con el fin de desarrollar proyectos transfronterizos.

En el momento en que Alain Rousset dio a conocer la posibilidad de encontrar un socio privado, se estaba negociando el presupuesto de Aquitania para 2013 y la oposición se inquietaba por la factura anunciada para el Pau-Canfranc. De hecho, la confirmación del inicio de los trabajos de puesta a punto para final de 2013, y para el tramo entre Oloron y Bedous obligaba a presupuestar una suma de 17 millones de euros, de un coste global que rozará los 120 millones de euros.

La UMP, partido conservador, y los centristas tenían sus dudas. La derecha, se aseguraba en el diario La République des Pyrénées, preferiría que el ejecutivo renunciara a ese proyecto, para invertir esa suma de dinero en otra parte. En cuanto al grupo Forces Aquitaine, animaba al Conséil Regional (el gobierno de la región) a no ir solo en esta aventura. Por ello, Alain Rousset desveló la pista de que un inversor privado podría estar interesado en esta cuestión.

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