“Cuando la discrepancia no se puede entorpecer”

Ilich Ajates Meca

Militante de Izquierda Unida.

Han sido dos mañanas de apoyo a compañeros involucrados en las detenciones del bici –piquete de la Huelga del 14 N, así como a los imputados por las detenciones de Artieda, que se han escenificado en la acera de los Juzgados de Huesca con un tan amplio como innecesario cordón policial para proteger no se sabe muy bien el que ni a quien, pues aún no se tiene constancia de que en aquella sede judicial fuera a declarar el mismísimo autor del peor de los crímenes, ante cuya celebración seguro no se hubiera destinado ni la mitad del despliegue. Así se pudo comprobar en el juicio de Fago, o apenas hará unos días cuando en la acera de enfrente de los Juzgados se concentraron multitud de familiares de varios detenidos de un punto de venta de heroína que se había localizado en el casco viejo de la ciudad y de cuya actuación se dio eco a diversos medios autonómicos la policía nacional.

El problema no solo restringe lo que podemos denominar derechos fundamentales de las personas y el conjunto de la sociedad, cuando mediante medidas innecesarias y a todas luces arbitrarias, si comprobamos situaciones muy similares y el posicionamiento que desde el mismo órgano de gobierno ha adoptado, politiza adoptando medidas poco acertadas malgastando recursos (como si fuésemos sobrados de todos) para custodiar una sede judicial de un movimiento completamente pacífico como siempre se ha demostrado, con las consecuentes quejas de los letrados, incluso de los propios trabajadores de la Administración de Justicia.

Si bien es cierto que podría mandar un escrito preguntándole a la señora Subdelegada el porqué de la medida, tengo miedo de que me haga un “Cospedal” y me diga que no tiene constancia de nada de lo que digo, por lo que lo dejo en esta modesta disertación.

Comentarios