Trama policíaca y crónica de la Transición en la última novela de Miguel Mena

En “Todas las miradas del mundo” el periodista y escritor, Miguel Mena, hace una crónica de la España de la Transición. En el año 1982 se mezclaron los sonidos del Mundial de Fútbol como los disparos de la banda terrorista ETA. Miguel Mena describe aquella época en forma de novela policíaca y de la mano del inspector Luis Mainar, protagonista ya de “Días sin tregua”, un policía solitario y sentimental. “Todas las miradas del mundo” es la segunda novela de una trilogía sobre la Transición y para la que ya trabaja en su próximo libro.

El campeonato Mundial de Fútbol del 82 fue el primer gran evento internacional que organiza la España democrática. Aquella democracia era “muy tambaleante, todavía con la violencia de ETA, el involucionismo de la extrema derecha muy potente o la intoxicación alimentaria del aceite de colza que dejó más de 300 muertos”. Aquella época donde todas las miradas del mundo estaban puestas en nuestro país.

La trama nos introduce en la búsqueda de un miembro de la delegación neozelandesa de fútbol, desparecido el día de su llegada a España. La historia, en la que confluyen el fútbol y la política internacional con el terrorismo de ETA, ofrece un caleidoscopio de una época y un país que compaginaba la sonrisa de Naranjito con la rutina de los funerales.

Miguel Mena actualmente dirige y presenta el magazine “A vivir Aragón” de Radio Zaragoza (Cadena SER). Entre sus novelas, libros de viaje y relatos, cabe destacar títulos como Paisaje del ciclista (1993), Bendita calamidad (1994), Por las ramas (1995), El escondite inglés (1997), Onda media (1999), Cambio de marcha (2000), Una nube de periodistas (2001), 1863 pasos (2005), Días sin tregua (Premio Málaga de Novela 2005), Piedad (2008), o Alerta Bécquer (2011). Todas las miradas del mundo es su última novela.

La nueva novela de Miguel Mena se presentaba este lunes en la Librería Anónima de Huesca, en un acto en el que el autor estaba acompañado por el músico Juanjo Javierre y el gestor cultural Rubén Moreno.

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