El templo budista Dag Shang Kagyü celebraba el Año Nuevo del Losar

En una jornada de lunes, fría, con viento, y con un paisaje nevado, los monjes del monasterio budista de Panillo, celebraban, la llegada del año 2140, de la Serpiente Femenina del Agua, un animal relacionado con la sabiduría y la adaptabilidad del agua, es decir, que en el año recién estrenado, habrá que adaptarse a las circunstancias, y tener ánimos a pesar de las dificultades.

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Este año, la ceremonia contaba con todos los retirantes que, hace unos días, concluían, el primer retiro mayor de este monasterio, y además con el maestro fundador de esta escuela Kalu Rinpoche que, tras su ausencia, en 2012, este año, participaba en las celebraciones.

Tras nueve días, completos, de rituales, ceremonias y oraciones, para despejar lo negativo del año anterior y prepararlo todo para la llegada del nuevo, este lunes, se celebraban, los actos más espectaculares, como la ceremonia del humo blanco, y las ofrendas.

El ritual comenzaba con la ceremonia del humo blanco, con la quema de hierbas medicinales y ramas de pino verde, que se elevaba y tomaba distintas direcciones, simbolizando la quema de todos los beneficios posibles y que, al esparcirse, puede llegar a cualquier persona del mundo.

Tras el humo, la harina, que en el simbolismo tibetano, tiene que ver con larga vida.

Los actos se trasladaban, tras estos rituales, al interior del templo, donde tenían lugar distintas ofrendas.

Los actos, para conmemorar el año nuevo tibetano concluirán, este martes, con la conclusión del ritual de oraciones, se pasearán los textos más importantes del budismo, y se recorrerá el monasterio, por varias caminos, representando la distribución de la sabiduría de los escritos.

En esta celebración, se podía conocer la nueva estupa, que se ubica junto a la principal, y que representa la mente de Buda.

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