Alta participación en la "Rematadura" de las olivas en Salas Altas

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Más de 300 personas participaban en la IV edición de la fiesta de la “Rematadura”, organizada por el grupo de estudios de Salas Altas en colaboración con el Ayuntamiento de Salas Altas, la cooperativa de aceite “La Unión”, la asociación de mujeres y la asociación de cazadores. La actividad pretendía recordar la antigua tradición de celebrar la “Rematadura” cuando se terminaba de coger las olivas. Javier Viñuales era el encargado de colocar este año el "camal".

Con el objetivo de que los vecinos y visitantes conocieran esta tradición ya perdida en todas localidades del Somontano y de la provincia de Huesca se organizaba esta jornada, en la que los asistentes pudieron degustar el aceite de la reciente campaña de molturación y los deliciosos “ajazeites” elaborados por las mujeres de Salas Altas.

El presidente del grupo de estudios de Salas Altas, Miguel Lisa, realizaba un balance positivo de la IV edición de la “Rematura”.

La cosecha de oliva en el Somontano ha caído esta campaña un 34%. Este año se han recogido 1.628.780 kilos de aceitunas y se ha producido una disminución del 34% respecto a la anterior, de 2.468.000, según las cifras facilitadas por seis almazaras. La cooperativa “La Unión” ha recogido 35.000 kilos frente a los 45.800 kilos de la campaña anterior. El presidente de la cooperativa, Cosme Carpi, señalaba que la campaña ha sido “mala”.

Javier Viñuales, autor del libro “Variedades del Somontano" y estudioso de los olivos, colocaba el “camal” en la puerta de “La Unión”. Viñuales agradecía el reconocimiento de la organización.

La tradición indica que “el último día de faena en el olivar", se organizaba una buena comida en el monte en la que participaban todos los que habían trabajado. El amo de las casas más pudientes seleccionaba un “pollizo” que estuviese bien cargado de olivas. Este se dejaba sin coger y el último día se cortaba para ser colgado en el balcón de la casa adornado con dulces u otras viandas. Era signo inequívoco de que la recogida de olivas, había “rematau”. La noche tras finalizar la recogida, ya en el pueblo, las casas grandes festejaban con una comida especial para los jornaleros, donde corría el vino, la carne y el “ajazeite”. Después se arrancaban con bailes y bromas que recordaban la inminente llegada del carnaval”.

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