Emotivo acto en Sariñena al nombrar Hijos Adoptivos al matrimonio Wirmark-Bareche

 

Un abarrotado salón de actos del Ayuntamiento de Sariñena con un centenar de personas entre familiares, amigos, vecinos y autoridades, daba fe del cariño y carisma que a lo largo de los años ha despertado el matrimonio formado por Alicia Bareche y David Wirmark, quienes representan una larga historia unida a la capital monegrina.

Este miércoles se materializaba en un emotivo acto el nombramiento de ambos como Hijos Adoptivos, recibiéndolo David en nombre de los dos, al fallecer Alicia hace dos años en la que ha considerado su ciudad natal, Sariñena.

 

Su nombramiento viene marcado por su papel de embajadores de Sariñena y Los Monegros que han realizado allá donde han ido. Ella, aunque no nació en la capital monegrina, siempre la ha considerado su ciudad natal ya que familiarmente ha estado muy ligada, su padre ya fue nombrado Hijo Adoptivo de Sariñena. Heredaron la residencia de los padres y así pasaban en Sariñena hasta seis meses al año cuando no estaban en Suecia, país del que procede David.

 

Su vida también ha estado marcada por los múltiples viajes que han realizado por los cargos que ostentaba David antes de jubilarse. Entre 1979 y 1985 fue Embajador de Suecia en Tanzania, donde el matrimonio recopiló poco a poco a través de regalos y adquisiciones toda la colección de piezas que hace dos años quisieron compartir con todos los sariñenenses. Tras su paso por Tanzania, vivieron otros siete años en México como embajadores.

 

Con el paso del tiempo empeoró el estado de salud de Alicia debido a una grave enfermedad y decidieron volver a vivir en Sariñena porque ella deseaba descansar en su lugar de origen.

 

El deseo expreso de ambos, al no tener descendencia, era ceder una colección a los sariñenenses y que fuera exhibida en una de las paredes del salón de plenos del Ayuntamiento, en una vitrina de cristal transparente para que cualquiera lo pueda contemplar. Cabe recordar que se trata de 208 tallas de marfil de loxodonta africana, que además de su valor artístico y cultural, suponen un hecho inolvidable por el empeño e ilusión de Alicia Bareche, de que se llevase a efecto la cesión al pueblo de Sariñena.

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