Peatonalización Si, pero esta No

Luis Felipe Serrate

Portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Huesca

En política, como en cualquier otra actividad de la vida, las prisas y la improvisación son malas consejeras. El equipo de gobierno de la ciudad nos está metiendo en un disparatado debate sobre la " peatonalización". Tras incumplimientos de calendario (primero dijeron que en seis meses, luego que a principios de 2012 y después para el próximo septiembre de 2013), se acumulan incertidumbres, falta de explicaciones y de criterios claros; hay imposición y prisas. Antes de su puesta en marcha ya anuncian modificaciones, con actuaciones aisladas e inconexas y plagadas de errores (por ejemplo, la rotonda de Ramón y Cajal, los diseños de carril bici, etc.)

Los socialistas de Huesca, que estamos a favor de la peatonalización y de que la ciudad siga avanzando en un proceso de movilidad y de diseño de ciudad moderna, no compartimos en absoluto cómo se está abordando esta cuestión.

Primero. No es ahora la primera prioridad. Una ciudad con 4.357 personas en el paro, donde cerca de 500 son jóvenes menores de 25 años. Una ciudad donde el cierre de comercios y de pequeños negocios se ha convertido en una dinámica diaria, donde muchas familias afrontan con grandes dificultades la solución de sus necesidades básicas de alimentación y vivienda, donde muchas personas mayores no pueden afrontar ni tan siquiera el pago de sus medicamentos, tiene otras prioridades.

Indudablemente, prioridades que no son gastarse 11 millones de euros en maceteros y jardineras para cortar el tráfico en las calles de Huesca.

Segundo. No es nuestro modelo. Una peatonalización tan radical del centro de la ciudad no puede improvisarse en el tiempo. Máxime cuando estamos hablando de que afecta al punto neurálgico del comercio de nuestra ciudad, que concentra el 70% de los negocios de ropa y calzado y el 50% de otros equipamientos. Cuando no se han resuelto todavía asuntos como la terminación de las circunvalaciones viarias, el uso de los aparcamientos, la definición de horarios o los espacios de carga y descarga, entre otras cuestiones. Cuando cortar, sin más, la circulación de los cosos puede significar un tremendo e irreparable error.

Es pues necesario previamente resolver propuestas relacionadas con los usos y la zonificación en la creación de un centro comercial atractivo, y no de un centro comercial afectado por los cierres y los locales vacíos. Si en los cosos no existe una trama urbana comercial continuada, ¿De qué servirá cortar el tráfico? ¿Cómo podemos imponer drásticamente un cierre al tráfico en el centro de la ciudad cuando hasta por desaparecer, han desaparecido este año las ayudas a la Rehabilitación del Casco Histórico?

Tercero. Es una imposición a la ciudad, a sus vecinos y comerciantes. La participación y el consenso brillan por su ausencia. No es que haya ciertas resistencias al cambio, no. Hay incertidumbre y angustia ante el anuncio de medidas que no gustan a casi nadie y que, de llevarse a efecto, van a afectar a las economías de muchos pequeños negocios, colocándolos en serio riesgo.

En definitiva, la peatonalización no es en este momento la prioridad más importante que tiene la ciudad. No puede improvisarse en una decisión inmediata, ya que requiere tiempo y acciones coordinadas. Por último, no puede imponerse, sino que debe contar con la participación de vecinos y comerciantes. No es una cuestión menor. La peatonalización mal desarrollada puede tener, y más en estos momentos, efectos letales en la economía de la ciudad.

No hay que imponer una idea. En este momento, no se trata de por dónde nos gustaría que fueran los acontecimientos, sino lo que realmente son. No se trata de repetir un eslogan (la Huesca guapa), sino que es momento para escuchar, para consensuar, para priorizar lo realmente importante: Las familias de Huesca.

Hay que evitar que el político se acabe creyendo sus propias fantasías, y que preste más atención a sus ojos y a sus oídos.

Comentarios