Satisfacción en la Iglesia oscense, y en los jesuitas de la Compañía, por la elección del nuevo Papa Francisco

A las 19 y 07 minutos de la tarde (miércoles), la chimenea sobre la Capilla Sixtina del Vaticano mostraba la fumata blanca, que anunciaba que la Iglesia Católica ya tiene Papa, tras la elección de los cardenales. Finalmente, el elegido era el jesuita argentino Jorge María Bergoglio, que vivirá su pontificado bajo el nombre de Francisco. Momentos después, sonaban las campanas de muchas iglesias de la diócesis de Huesca, anunciando la buena noticia. Sus responsables, que han vivido estos días con intensidad, mostraban su satisfacción por tener ya un pastor.

El vicario general de la Diócesis, Nicolás López aseguraba que se encontraban contentos por esta elección, y sorprendidos también por la rapidez con la que se ha decidido quién será el Papa.

El responsable de la iglesia de la Compañía de Jesús en Huesca, Fernando Meseguer, mostraba su satisfacción por la elección por primera vez, de un jesuita como Papa. Reconocía que estaban contentos, porque es bonito que alguien de su "casa" esté al frente de la Iglesia. Destacaba también la forma de actuar del nuevo Pontífice, un hombre sencillo, tímido, austero, bueno y con un gran sentido social, que pedía a la gente congregada en la plaza de San Pedro su bendición, antes de bendecir él. El jesuita Fernando Meseguer esperaba que Francisco sea capaz de transmitir esa sensibilidad a la sociedad y a la Iglesia.

También llamaba la atención, positivamente, la elección del nombre, Francisco, que elegía en homenaje a San Francisco de Asís, algo significativo, puesto que su vida fue austera y simple, predicó la pobreza como un valor, y propuso un modo de vida sencillo basado en los ideales de los Evangelios.

En las últimas semanas, los sacerdotes de la Diócesis había llevado a cabo plegarias al Espíritu Santo, para que iluminase a los cardenales que debían elegir al nuevo pastor que la Iglesia necesita. También se habían seguido una serie de indicaciones litúrgicas, para tener en cuenta en las misas, durante el tiempo de la "sede vacante".

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