El Club Montisonense de Montaña, de Loarre a Riglos por el GR-1 y el Mirador de los Buitres

Un grupo de 23 senderistas del Club Montisonense de Montaña (CMM) regresaban a la Hoya de Huesca para realizar una excelente jornada de andada. Decidían hacer un recorrido lineal, sin retorno, lo que invitaba a utilizar como medio de transporte el autobús. De esta manera, podían partir del pueblo de Loarre y realizar un tramo del sendero histórico GR-1, suficientemente largo como para disfrutar de innumerables puntos de interés, pero sin obligarles a un regreso que hubiera sido agotador.

Partían sobre las 9.00h. por una pista en muy buen estado, avanzando a buen paso, ya que el terreno lo permitía, llegando a la localidad de Sarsamarcuello en una hora. Ahí aprovechaban la hermosa fuente y su entorno para hacer la primera paradita. Poco después, continuaban hasta Linás de Marcuello, saludando a sus hospitalarios vecinos.

Una vez ahí, tocaba subir al Castillo de Marcuello, un lujo de mirador en lo alto de la ladera que protege a Linás. Junto a las ruinas, una ermita resultaba un buen fondo para hacerse la foto de grupo. Aunque lo sorprendente de verdad era la fuerza que llevaba la expedición, que parecía atraída hacia el alto de la montaña ansiando disfrutar de algo nuevo que regalar a sus ojos.

Hechas las fotografías de rigor, seguían la pista por el alto de la sierra tomando enseguida una senda llamada “Os Fils”. Se trata de un recorrido junto al borde de la montaña, desde el cual se suceden una serie de curiosísimas formaciones rocosas, a modo de estratos de arenisca entre capas de arcilla horizontales. A juicio del CMM, un lujo de paseo hasta el Mirador de Los Buitres, el punto de interés por excelencia ya que desde este lugar perfectamente acondicionado se pueden divisar ya en toda su grandeza los Mallos de Riglos, conocidos internacionalmente por sus verticales murallas rocosas de unos 300 m. de altura y por sus extraordinarias vías de escalada.

Volvían a comer en ese alto y encaraban la pista de descenso hacia el barranco de los Clérigos, lugar donde el camino se convierte en senda limpia y cuidada que invita a bajar cómodamente entre los impresionantes paredones de conglomerado hasta la falda de la montaña. Eran las 15.00h, y un sol radiante calentaba de lo lindo.

Posteriormente, llegaba el momento que esperaban: la llegada a su destino sin ninguna complicación, ni siquiera de los amenazadores nubarrones que crecían sin control en las estribaciones del prepirineo. Riglos les acogía bajo sus increíbles murallas y en el refugio pudieron saciar el apetido y la sed con una cerveza bien fresca.

El próximo destino de la sección de senderismo del CMM será el Sobrarbe y su Peña Montañesa, que les esperan para el próximo 7 de abril.

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