Pename Muito

Paco, José Luis. Pilar, Marta, Eva, Miguel y el pequeño Aníbal, (Familia de Joaquín)

Gracias a todos porque en estos días de duelo por la muerte de Joaquín Paricio nos habéis recordado, con vuestros gestos, la sencillez, discreción y cariño que tuvo en vida nuestro hermano, tío y cuñado. Con vuestro aliento habéis sido los aromas de esa primavera que Joaquín sembró en tantos ámbitos durante toda su vida. Nuestro dolor profundo e inevitable, (por momentos desgarrador) como hermanos, cuñada, sobrinas y sobrinos ha tenido el bálsamo impagable de vuestro apoyo.

Estos días vuestra presencia a nuestro lado, los pésames o los sentidos besos y abrazos, (los gestos cuentan a veces más que las palabras), los telegramas, llamadas o correos electrónicos. Vuestro sincero estar ahí “para todo y para lo que haga falta”.

Todos nos habéis recordado el carácter abierto, conciliador, cariñoso de Joaquín: Autoridades Aragonesas, vecinos de “Lo Grau”, compañeros de partido, adversarios políticos y sin embargo amigos, alcaldes, conocidos, amigos.

Como sabéis Joaquín practicó la militancia diversa y enriquecedora y cultivó esos gestos que hacen avanzar las sociedades por lo que tienen de pregunta para todos. Cultivó como nadie la amistad, la fé, la política y cuidó a su familia de sangre con constancia y sensibilidad; conreaba y abonaba varios huertos algunos de los cuales crecían en complicadas laderas.

Joaquín ha sido querido con juvenil sinceridad por unos sobrinos que en algunas cosas, que creemos fundamentales, no pensaban como él. Fue siempre el referente de nuestra familia, asumió su papel de hermano mayor y esa hermosa dedicación suya ahora nos crea un vacío profundo que vosotros con vuestros gestos y afectos vais rellenando.

Joaquín cuidaba como ninguno de nosotros los pequeños detalles y era para la familia un tronco flexible y vertebrador. Raro era el dia que por una u otra causa no nos llamaba, y cuando más apurada se mostraba la insoslayable realidad, siempre sabía ver el lado amable, el aspecto más humano y conciliador de las cosas.

Guardaremos pues en la memoria, (ese es nuestro compromiso), su pelea por la vida, por las gentes, su amor a la familia y a los amigos, su afán por mejorar las condiciones de vida de sus vecinos, su lucha noble por las ideas propias, su respeto a las ideas ajenas.

Podemos afirmar que deja esta tierra aragonesa, por la que transitó con paso decidido, un poco mejor, más adaptada a las personas, más amable para los que viven en los pueblos, más abierta a la aceptación de los otros, sobre todo de los que piensan distinto. Pues él creía que las ideas, aún las que creemos más fundamentales, siempre están por debajo de las personas.

Un beso a todos de todos nosotros.

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