Santo Domingo se llena de fieles tras la suspensión del Santo Entierro

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Había sido la tónica predominante durante esta Semana Santa y las previsiones se cumplieron: la lluvia obligaba este viernes a suspender la procesión del Santo Entierro en Huesca. Pese a ello, estaba ya había previsto un acto en Santo Domingo, la iglesia se quedó pequeña para acoger a todos los fieles que se acercaron hasta el templo.

Un acto religioso sustituía al momento más importante de la Semana Santa oscense. En una abarrotada iglesia de Santo Domingo y San Martín, entraban primero las autoridades, tras ellos un piquete del acuartelamiento Santo Ramírez de Huesca y tras ellos los romanos. Después entraban en el templo, cantando, las Sibilas. Acabado su cántico, el párroco, José Antonio Satué, rezaba una oración. Allí quedará durante las próximas horas el paso de Cristo Yacente para su adoración.

La primera señal de la suspension de la procesión del Santo Entierro llegaba a las 17.30 horas, cuando tenían que haber salido los pasos a la plaza de Santo Domingo y, que finalmente, se quedaron dentro del templo por las precipitaciones que caían desde el inicio de la tarde. Tampoco la Policía Local cortaba la circulación en las calles que iba a atravesar esta procesión.

Y es que las lluvias que han caído durante la semana llevaban también a suspender las dos procesiones del lunes y el martes, una del miércoles y esta de Viernes Santo. Hasta el momento solo han podido salir dos: una el miércoles y otra el jueves.

En total eran más de 1.500 personas las que iban a salir en la procesión de este 2013 con 20 pasos escultóricos y la participación de todas las cofradías y grupos procesionales. Este año, además, estaba prevista una novedad que tendrá que esperar ya a 2014: al ir finalizando la procesión, los cofrades debían quedarse con sus pasos en la plaza de Santo Domingo, sin que éstos fueran guardados todavía, a la espera de que llegue el Cristo Yacente.

Las restauraciones de este año han sido menores que en años precedentes: se iba a poder ver el nuevo plateado de la peana de la Dolorosa, y los suelos repintados del Prendimiento y la Oración en el huerto. Por otro lado, el Cristo Yacente iba a volver a procesionar, pero esta vez a hombros, sobre la peana que tuvo hasta hace dos años, de Cristóbal Mendoza, que databa de 1865. En cuanto a los enseres, se habían restaurado los estandartes de los romanos, así como el Pebetero, y se habían hecho 60 nuevas banderolas para el Cristo Resucitado. La Vera Cruz había hecho además 38 balconeras, que ya se han colgado de la plaza de Santo Domingo, y 40 cubrevallas.

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