Salesianos de Monzón recibe la visita de 70 alumnos europeos

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Un total de 70 alumnos procedentes de Austria y Francia participaban en el intercambio organizado por el colegio Salesiano Santo Domingo Savio de Monzón, devolviendo así la visita que los estudiantes montisonenses realizaban a ambos países meses atrás. Alojados por las familias de los jóvenes mediocinqueños, pasaban unos días de convivencia dentro y fuera de las aulas.

Por un lado, esta visita suponía la segunda parte del intercambio que el pasado curso ya realizaban los estudiantes salesianos de segundo ciclo de la ESO, cuando viajaban a la ciudad austriaca de Wels. Un año después, era un grupo de 18 alumnos y dos profesoras austriacos los que venían a España con el propósito de conocer Monzón y sus alrededores de la mano del alumnado Salesiano.

Por otro lado, también llegaban 52 estudiantes franceses de Dourgne junto con tres profesores, para devolver la visita que los alumnos de 1º, 2º y 3º de la ESO del colegio Salesiano realizaban a comienzos del actual curso escolar.

Cada grupo, con sus correspondientes homólogos, realizaban las actividades programadas: los austriacos visitaron Arteria y la Alfajería de Zaragoza; los franceses el taller de folclore, música y danza con el grupo folclórico Nuestra Señora de la Alegría de Monzón. También pasaban una jornada en Alquezar. Les acompañó el sol y la buena temperatura; un clima que durante toda la semana fue veraniego, y sin duda, deslumbró a los estudiantes europeos.

La alcaldesa, Rosa María Lanau, recibía en el consistorio a los dos grupos y juntos visitaban algunas dependencias del ayuntamiento. Tras la recepción por parte de las autoridades, los europeos destacaban la cercanía y amabilidad de los montisonenses.

Para concluir la semana, visitaban Barcelona, donde conocieron las obras más importantes de Gaudí, disfrutaron de sus calles y sus ambientes y quedaron prendados con los edificios más emblemáticos de la ciudad condal.

Tras estos intercambios, los participantes destacaban el buen recuerdo con el que se quedan. Pero sobre todo, según indican desde el colegio, se dan cuenta de que merece la pena romper la barrera del idioma para conocer un poco más aquellos que parecen diferentes, y sorprendernos con la realidad: hay numerosas inquietudes y gustos en común que nos asemejan, concluyen.

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