Huerto celebra su romería más singular cada ocho de mayo

Fiel a sus costumbres, la localidad monegrina de Huerto, se vuelve a congregar en la ermita de su patrón, Santo Domingo de Guzmán, para celebrar una de las romerías más arraigadas entre sus vecinos, la “romería de los palos”. Es una tradición que recuerda una batalla que se batió en los alrededores de la ermita, ya que ésta se construyó sobre una fortaleza musulmana.

Cuentan los mayores del lugar, que cuando el ejército cristiano estaba a punto de ser abatido, se invocó a Santo Domingo, y éste le indicó que bajara a Huerto, que sus vecinos cristianos le ayudarían; que esa era la única manera de ganar la contienda. Ante esa llamada, Huerto respondió de la única forma que podía hacerlo en ese momento: cogiendo palos, hoces, horcas, garrotas... y subiendo a la ermita a combatir. Por lo visto, a base de porrazos, garrotazos y golpes, fue la manera en la que se pudo ganar la batalla. Y desde ese momento, todos los ochos de mayo, los hombres de Huerto suben a la ermita llevando los palos que recuerdan la batalla ganada en ese lugar.

El lugar es un enclave lleno de encanto y de misterio. La ermita es octogonal. Una forma de construcción muy poco típica para este tipo de edificio. Al parecer se debe a que tuvo que amoldar su base al hueco que la roca le dejaba libre para poder levantarla. En esa roca contigua se guarda la estructura de un asentamiento-fortaleza musulmán que pertenecía a toda una red defensiva que recorre la Hoya y Los Monegros, desde Piracés, pasando por Marcén, Gabarda, Usón, Alberuela y Huerto.

Las características comunes a estos asentamientos se repiten en Santo Domingo: una única entrada que garantiza y facilita su defensa; la existencia de aljibes (cías) para guardar el grano y el agua; su situación privilegiada, dominando toda la llanura en la que se ubica Huerto, y siendo visible con el asentamiento cercano de Las Peñetas para poder comunicarse entre ellos; un trabajo exquisito en la piedra, fruto de unos canteros expertos que llegaron del norte de África y encontraron aquí una orografía y un clima parecido al suyo. Este fue lugar fronterizo que interesaba defender ante posibles invasiones de pueblos del norte. Por ello se edifican este rosario de fortalezas que son una joya que debemos conservar y potenciar.

La romería que Huerto celebra se completa con un almuerzo en los alrededores de la ermita y una misa en honor a su patrón para agradecerle el agua caída a los campos y la cosecha que se está preparando. Un día en el que Huerto revive una de sus tradiciones, conservando su carácter propio y singular.

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