Cierra sus puertas la Botería de Pedro Lafuente

boteria Pedro Lafuente

Tras más de 100 años abierta en Huesca, recientemente cerraba sus puertas al público la tradicional Botería de Pedro Lafuente, que se encontraba ubicada en la plaza de San Lorenzo. Así se ponía el punto final a cinco generaciones de boteros, desde que comenzase en el negocio el tatarabuelo de quien era en la actualidad el actual propietario. El avance de los tiempos ha terminado también con este comercio artesano, al no encontrar ya mercado para la venta de botas de vino.

En los últimos tiempos, la empresa se había reducido de cuatro a tres trabajadores, necesarios todos ellos para sacar adelante un trabajo de estas características. Sin embargo, la falta de negocio ha llevado finalmente al cierre.

El local, en el que desde 1924 estuvo presente la botería, está siendo reformado con el fin de que pueda acabar acogiendo algún otro negocio en el futuro. Pedro Lafuente hablaba recientemente con el mayoral de los danzantes de Huesca, Pascual Campo, con el fin de comunicarle esta decisión, que podría obligar a cambiar la costumbre en San Lorenzo. Y es que los danzantes, en la mañana del 10 de agosto, se reúnen en la botería antes de comenzar sus bailes y al terminar su primera actuación, y allí dejan los palos a buen recaudo, mientras participan en la procesión y el Pontifical.

El tatarabuelo del actual propietario, Pedro Lafuente Jiménez, llegó de Bolea en la última década del siglo XIX, y ubicó su primera botería en el Coso Bajo nº 58. En 1924, la tienda con su pequeño taller de botas de piel para vino se trasladó a la plaza de San Lorenzo, donde ha estado desde entonces.

Pedro Lafuente Pardina, padre del actual propietario, fue quien extendió la popularidad de la Botería Lafuente por toda la provincia de Huesca y Aragón, y llevó el negocio a sus mejores momentos. Participó en innumerables ferias y exposiciones, y extendió su red comercial por toda España, llegando a exportar algunos años a Francia y Argentina.

En las últimas décadas, la nuera de Pedro Lafuente, Montserrat Ribera, fue quien regentó este negocio, realizando las botas con la misma técnica artesanal de sus antepasados.

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