María Jesús Burró, un ejemplo y un trabajo que continuar

Joaquín Serrano

Presidente intercomarcal PAR Alto Aragón

No es fácil, no lo es, plasmar unas ideas cuando todavía nos encontramos bajo el impacto de la noticia, cuando hace sólo unas horas, en Biescas, compartíamos conversación y seguíamos admirados su permanente voluntad de saber, de aprender, de proponer iniciativas para mejorar… todo: el partido, el aragonesismo, su pueblo, su comarca, Aragón, España… la vida de los demás. Esa vida que a ella le ha sido arrebatada.

Como presidente intercomarcal del Partido Aragonés, en nombre de todos nuestros compañeros del PAR en el Alto Aragón, deseo trazar un homenaje a María Jesús Burró como persona y como representante de los ciudadanos. Merece tanto y por tantos motivos ese reconocimiento que estas líneas son necesarias pero escasas.

En consecuencia, quiero resaltar unos pocos rasgos que la caracterizaban: su ilusión, su constancia en el trabajo, su vocación de servicio y su amor a esta tierra y a estas gentes. Por eso ha sido senadora del PAR y aceptó con entrega, la labor de vencer y ayudar a superar las dificultades de las circunstancias políticas, sociales e institucionales del presente, siempre pensando con realismo pero con plena esperanza, en ganar un futuro común y en el potencial de la política para lograrlo. Por esta misma razón, acudía un jueves a Madrid, el viernes a Albalate, un sábado a Biescas y el domingo a Alcampell, donde la esperaban y nunca llegó, para conocer los problemas sobre el terreno, recabar las inquietudes, respaldar los proyectos, asumir gestiones, estar junto a las personas. Para ser senadora del Alto Aragón.

Hoy, cuando todo y todos estamos cuestionados en la política, la tarea muchas veces desconocida y casi nunca valorada de representantes democráticos como María Jesús, su actitud y convicciones, suponen un ejemplo. Tomar en fin de semana el vehículo particular, hacerse acompañar por su marido intentando incrementar las horas familiares que en las jornadas de trabajo son imposibles, participar en los actos oficiales, celebrar encuentros, mantener la cercanía con los vecinos, tomar propuestas, encargarse de esto o aquello… forma parte de las responsabilidades que ejercía, con sacrificio, con eficacia… y con una sonrisa. Reivindicar la política también es reivindicar a políticos modélicos, como ella, que son además, buenas personas. Se lo merece.

Quienes tenemos una visión trascendental de la existencia, tratamos de sobreponernos queriendo pensar que nada ocurre en vano. Los sentimientos de dolor a duras penas permiten hoy esa reflexión. Sin embargo, el principal y duradero legado que nos deja es el ejemplo humano y político, la determinación de cooperar desde la política al esfuerzo de todos por salir adelante, el aragonesismo de corazón y racional que profesaba, el apego a la raíces con visión global, la ilusión que no puede truncarse porque tenemos un trabajo que continuar: su trabajo, que compartimos, y el enorme porvenir que le aguardaba y no podrá alcanzar pero que otros procuraremos culminar al menos en los objetivos y realizaciones con los que soñaba para Aragón y los aragoneses.

En este momento, su recuerdo y resolución nos sostiene y refuerza el abrazo con el que nos unimos a su familia, sus amigos, entre los que nos contamos, y a tantas personas, representantes y entidades que sienten esta pérdida. Te echaremos de menos, María Jesús, pero tu ánimo y empuje, continúan.

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