Avances genéticos, nuevas variedades de semillas, sanidad vegetal o la harina, en las Jornadas de Transferencia en Cereal de Invierno

Las expectativas más optimistas se quedaban cortas este miércoles ante el éxito de convocatoria de las I Jornadas de Transferencia en Cereal de Invierno, jornadas de carácter nacional y que en su parte técnica tenían lugar en el Palacio de Congresos de Huesca. Unas 500 personas acudían a la cita, cuando la previsión hablaba de unas 350. Tras la parte teórica, este jueves tiene lugar la Jornada de Campo, en una finca experimental habilitada en Lupiñén. Allí acudirán casi 1.000 agricultores.

Miguel Gutiérrez y Gemma Capellades, coordinadores de las Jornadas (el primero del Gobierno de Aragón y la segunda de GENVCE), valoraban al término del Foro Técnico la acogida que éste había tenido, y también incidían en el nivel de los ponentes. Insistían en que se ha trabajado mucho durante años y que es importante que esas investigaciones lleguen a la sociedad; por ello, la transferencia del conocimiento adquiere una importancia vital.

En estas Jornadas participaba Andrés de León, subdirector general de Medios de Producción Agrícola y Oficina Española de Variedades Vegetales; decía que los avances genéticos y las nuevas variedades de cultivos extensivos provocan un aumento de la productividad, una mejor sanidad vegetal y atender de forma más satisfactoria de las demandas de la industria. Por su parte, José Ignacio Ortega, del Ministerio de Agricultura afirmaba que la demanda de la producción es cada vez mayor, y no se puede mantener el actual saldo deficitario en cereales.

Ernesto Igartúa, de la Estación Experimental de Aula Dei aseguraba que se ha mejorado mucho la cebada en las últimas décadas. Sin embargo, ese avance ha sido menor en la cuenca mediterránea, y la causa se encuentra en el entorno natural cambiante que se vive, con ambientes, temperaturas y precipitaciones de lluvia muy fluctuantes. Para avanzar en el futuro, planteaba la necesidad de contar con diversidad genética (con los bancos de germoplasma), y acceso a la diversidad genética (a través de la biología molecular, que no precisa necesariamente entrar en transgenia).

La sanidad vegetal y el control de enfermedades eran dos de los temas que se abordaban en las I Jornadas de Transferencia en Cereal de Invierno. Dos conclusiones importantes: Las siembras tardías, la rotación y la recuperación de márgenes se convierten en claves para prevenir plagas y enfermedades; y, por otra parte, la investigación debe ser constante, ya que los genes resistentes a enfermedades son superados continuamente por nuevas razas de éstas.

Respecto a las malas hierbas, se incidía en la importancia de las rotaciones de cultivos o el pastoreo con el ganado, dejando el uso de los herbicidas sólo para ocasiones excepcionales.

Ramón Sánchez, de la Asociación de Fabricantes de Harinas y Sémolas de España, preguntaba a los asistentes a las I Jornadas de Transferencia en Cereal de Invierno: "¿El pan es un alimento? ¿La harina también lo es? ¿Y el trigo?". Hacía estas preguntas para reflexionar sobre la importancia de considerar el trigo como un alimento, ya que, aunque no se come como tal, es utilizado para fabricar harina con la que luego se obtiene el pan y otros productos. En este sentido, recordaba dos requisitos: las especificaciones de calidad y la integridad en las relaciones comerciales.

Cristina Molina-Rosell, del IATA-CSIC, se ocupaba de las "Necesidades futuras de la calidad harinera". Resumía su intervención diciendo que la tendencia es a una diferenciación del producto (por ejemplo, en términos nutricionales); hablaba de productos de mayor vida media (orientados a la exportación), bajos en calorías, libres de gluten o lactosa, y de enriquecimiento de los productos derivados de los cereales (persiguiendo una mejor salud).

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