Previsiones muy pesimistas para el verano: poco calor seguido de fuertes tormentas

Bajo el título “2013: ¿Un año sin verano?”, el canal meteorológico francés La Chaîne Météo, ha elaborado una previsión meteorológica para los próximos meses que, cuando menos, resulta preocupante. Se anuncia un verano frío, el más frío y húmedo de las últimas décadas en el oeste de Europa. Es una predicción a la que se le da una credibilidad de un 70%. Se habla de la persistencia de una “anomalía” fría durante los tres meses de verano (junio, julio y agosto), unida a precipitaciones extraordinarias. Al tratarse de una media trimestral, no se puede especificar demasiado pero, aseguran, la tendencia sería de un verano difícil.

La agencia meteorológica se decanta por predecir un verano destemplado, con golpes de calor de poca duración, seguidos de violentas tormentas. Se podría observar, sin embargo, una cierta mejora global y progresiva. En septiembre y octubre es cuando podría hacer mejor tiempo y más calor en todas estas zonas.

Las estadísticas hablan de que los años en los que las primaveras han sido frías, en un 80% eran seguidas de veranos frescos y húmedos. Es lo que ocurrió desde los años 60 hasta el decenio del 2000. A ello hay que sumar las temperaturas del Atlántico, de la Mancha, el Mar del Norte y el Mediterráneo que están siendo bastante más frías de lo normal, lo que provoca aire frío sobre Europa del oeste y retrasa la instalación del calor. Por ello, la fachada occidental del continente, incluida la Península Ibérica, parecen los peores parados, mientras que el calor tenderá a remontar hacia la Europa del Este y Rusia.

Otro factor, que va a limitar el calor, es la humedad. Numerosos estudios climáticos han demostrado que una gran humedad de los suelos de la zona del Mediterráneo anula el riego de canícula sobre Europa. La llegada de una ola de calor conduciría a una fuerte evaporación y, por tanto, a la formación de tormentas que pondrían rápidamente fin a esa ola de calor. Por lo tanto, podemos esperar algunos picos de calor puntuales, que terminarán rápidamente en tormentas.

La pregunta es, pues, evidente: ¿será un año sin verano? La Chaîne Météo habla de que la conjunción de un invierno largo y tardío, que ha conllevado un enfriamiento del agua del mar, y una actividad solar débil desde hace muchos meses, puede tener una consecuencia directa sobre la meteorología del verano. Algunos cálculos hablan de 2 a 3º menos en Francia, con acumulaciones pluviométricas dos veces superiores a lo normal.

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