La obra pública de ayuntamientos y Diputación Provincial permite el mantenimiento de pequeñas empresas

El sector de la construcción está viviendo una situación extraordinariamente complicada, para el conjunto de empresas y trabajadores. Si en 2007, en este sector, había 14.500 trabajadores en el régimen general, ahora hay en torno a 4.300 (más de 10.000 menos). En aquel año se contabilizaban 4.500 trabajadores autónomos y ahora hay unos 2.000. A ello hay que añadir que el sector inmbiliario residencial está completamente paralizado. Por eso, desde la Federación de Asociaciones de la Construcción se destaca el esfuerzo inversor que está haciendo el ayuntamiento de Huesca u otros pequeños ayuntamientos, e incluso la Diputación Provincial de Huesca.

El gerente de la Federación, Manuel Torres, recuerda que los recortes en el sector de la obra pública, principalmente de la Administración General del Estado se han notado sensiblemente. Por ello, agradecen a las pequeñas administraciones el importante esfuerzo inversor que están haciendo.

Torres recuerda que esto no deja de ser una política social, que permite el mantenimiento de empresas de pequeño y mediano tamaño que, gracias a esas obras, pueden ir manteniendo sus plantillas, con trabajos como abastecimientos o pequeñas infraestructuras. Desde la Federación de Asociaciones de la Construcción creen que esto es una necesidad, porque la inversión en obra pública siempre ha sido una posibilidad "anti cíclica" de actuar frente a la crisis.

Otro problema al que se enfrenta el sector de la construcción es el del intrusismo, cada vez más elevado. Los particulares prefieren pagar obras sin IVA, que es una importante cantidad de dinero. Pero esto es muy duro para aquellos empresarios que cumplen con la legalidad.

Los responsables del sector de la construcción recuerdan que nunca antes se había vivido una crisis como ésta.

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