El PAR de la Ribagorza apuesta por la recuperación de las lagunas de Estaña y el reguero del Prat

El Partido Aragonés de la Ribagorza quiere plantear acciones y medidas para recuperar las lagunas de Estaña y el reguero del Prat, situados en el término municipal de Estopiñán del Castillo. Se trata de unos humedales singulares de gran valor.   Hasta la zona se trasladaba una representación comarcal del partido que pudo comprobar, según indican, “el retroceso de este valioso y reconocido complejo hídrico natural” por lo que se está valorando la opción de solicitar las actividades tradicionales de limpieza que se realizaban antes de la protección.   En la visita a las lagunas, se comprobaba como a pesar de las lluvias, el nivel de agua es muy bajo. Una de las tres lagunas aparece seca y la mayor se halla en proceso de desecación. Según los habitantes de la zona, un motivo de esta situación de retroceso sería la obturación de los túneles de mampostería que unen las tres lagunas, de forma que no hay aportación de agua entre ellas. Según explican, a raíz de la protección ambiental de estos humedales, se suspendieron las labores anuales de limpieza de los túneles que permitían el flujo permanente.   Estos recursos hídricos se utilizaban tradicionalmente sin problemas ni efectos negativos para su regeneración natural y cuentan con un gran valor desde punto de vista geológico, para la flora y la fauna. Además, la reserva de agua debería suponer un punto clave para la extinción de incendios y un importante recurso turístico, algo que no se cumple debido a su estricta protección.  Por ello, el PAR ribagorzano está valorando la opción, siempre de acuerdo con la normativa ambiental, de solicitar esa actividad de limpieza tradicional ahora prohibida ya que sería necesaria para la propia recuperación y conservación del humedal, considerado el complejo de lagunas más importante de Aragón.  Al estado de las lagunas se une el del reguero del Prat, un curso hídrico que era utilizado desde siglos atrás por las gentes del lugar para labores de riego de huertos, extracción de cañapita para la fabricación de objetos de mimbre, y la pesca y consumo de las pequeñas madrillas autóctonas que lo poblaban. En esta visita también se pudo comprobar que este reguero se halla en proceso de desaparición porque las labores de desbroce y limpieza que han debido suspenderse al no ser autorizadas.