La Feria del libro cierra con incremento de ventas y visitas pese al mal tiempo

Este domingo cerraba sus puertas la XXX edición de la Feria del Libro de Huesca, que este año ha tenido varios protagonistas además de la literatura: el cambio de escenario, las bajas temperaturas y el mal tiempo. Actores secundarios de una cita que se cierra con un incremento de ventas y de visitas.

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La organización de esta feria hace un balance muy positivo del cambio de ubicación, la plaza López Allué ha convencido tanto a libreros como a visitantes e incluso a los comercios de la zona. Tanto es así que todo parece indicar que el próximo año la cita se volverá a instalar allí. Eso sí, José María Aniés, miembro de la organización, reconoce que para la próxima edición la ciudad de Huesca y sobre todo el centro habrá cambiado mucho.

Aunque aun es pronto para hablar de ventas, el incremento respecto al año pasado podría situarse en torno a un 10%, lo que supone un espaldarazo importante para lo expositores, pues el sector de las librerías sufre como el resto los rigores de la crisis económica.

La hostelería de la zona ha notado también incremento de la clientela y algunos, para aprovechar el tirón, ofertaban “tapas literarias”. La organización de la Feria del Libro no descarta para próximas ediciones llegar a acuerdos con estos establecimientos para hacer ofertas conjuntas.

Quizá uno de los grandes y peores protagonistas de este año ha sido el tiempo tan extraño: un primer fin de semana con temperaturas bajas seguido de una semana casi veraniega y una recta final pasada por agua. El tiempo pese a todo no ha impedido que durante todos estos días haya sido mucha la gente que se ha acercado hasta la plaza López Allué.