El Consello d’a Fabla Aragonesa califica la nueva Ley de Lenguas como “un retroceso histórico para el aragonés”

Los miembros del Consello d’a Fabla Aragonesa rechazan “de forma enérgica” la nueva ley de Lenguas aprobada por el ejecutivo autónomo por considerar que supone “un retroceso histórico para el aragonés”. Aseguran además que no recoge la dimensión histórica “de la ya milenaria lengua aragonesa”.

En cuanto al nombre dado para designar el aragónes, Lengua Aragonesa Propia de las áreas Pirenaica e Prepirenaica, señalan que “además de ser un circunloquio eufemístico sin ninguna tradición de uso en la romanística internacional, conlleva que, a causa de una simple cuestión de denominación geográfica, se queden fuera de dicho epígrafe algunas modalidades lingüísticas constituyentes de la lengua como son el bajorribagorzano, el somontanés o el aragonés de la Galliguera, la Sotonera y la Hoya de Huesca”.

Afirman además que, al no especificar esta norma cuáles son los territorios concretos en los que hay que aplicarla “está incumpliendo el propio mandato legal del Estatuto de Autonomía de Aragón que manifiesta, de forma explícita, que dichos territorios serán fijados y establecidos por medio de la Ley”.

En lo que se refiere a la creación de una Academia Aragonesa de la Lengua, desde el Consello d’a Fabla Aragonesa aseguran que acrecenta “la barahúnda lingüística y la indistinción entre las lenguas” y que politiza ese futuro organismo “rebajando al mismo tiempo el nivel filológico y científico de su composición, sobre todo cuando declara que los diez miembros previstos serán propuestos a partes iguales por las Cortes y el Gobierno de Aragón (no contemplando en este punto la participación de la propia Universidad de Zaragoza o de otras institucioness académicas)”.

Además, esta ley contempla la posibilidad de que cada municipio pueda poner nombre a sus modalidades lingüísticas, algo que a juicio del consello “abre de par en par las puertas a la aplicación de una serie de criterios ideológicos y acientíficos, provisionales y plenamente coyunturales, que sólo conseguirán incrementar todavía más toda esta ceremonia de confusión lingüística que la normativa que estamos rechazando crea y promueve”.

En último lugar y como conclusión, apuntan que la presente Ley, “puesto que no contempla medidas concretas tendentes a consolidar el uso del aragonés en el sistema educativo, en los medios de comunicación y en el seno de las instituciones públicas, no ofrece ninguna garantía” para su futuro.