Cosculluela destaca el acierto de San Juan de Plan al emprender un desarrollo basado en su cultura

Antonio Cosculluela ha presidido este sábado los actos conmemorativos del 30 aniversario de la apertura del Museo Etnológico de San Juan de Plan como máximo responsable de la Diputación Provincial de Huesca, institución que escuchó a los vecinos y adquirió la antigua abadía para el pueblo.

El Presidente de la Diputación Provincial de Huesca, Antonio Cosculluela, ha calificado esta jornada como “un reconocimiento a las gentes del valle, y especialmente al grupo de mujeres que se adelantaron, y conscientes del valor de los elementos autóctonos que les rodeaban lucharon para que no cayeran en el olvido".

En paralelo al nacimiento del Museo, muchas casas del pueblo se implicaron en proyectos de turismo rural, tuvo lugar el desarrollo de la artesanía textil, se comenzaron cursos de formación para mantener los oficios tradicionales, la reconstrucción de la Sarra como espacio público o el uso del antiguo molín rehabilitado como albergue y que ahora aloja una escuela infantil para niños del valle.

Cosculluela ha destacado el trabajo realizado como guías de las mujeres de San Juan de Plan, especialmente las cuatro que han ejercido con más frecuencia esta labor: Josefina Loste, María Bardají, María Mur y Anita Zueras. También se ha visitado la Sarra, donde se ha abierto la exposición "30 o más" con instantáneas 1982 y 1983 por el equipo de estudiantes de antropología de la Universidad de Utrech que colaboró en el Museo y que han vuelto a San Juan de Plan.

También se ha destacado la gestión que durante todo este tiempo ha realizado el Corro d’es bailes de San Juan. Roberto Serrano ha estado al frente de la organización de estos actos y también lo está a diario en la asociación cultural creada en los años 80, con el propósito de dar vigencia, no solo a las populares danzas del valle de Chistau sino de promover cualquier aspecto relacionado con la cultura autóctona.

El 26 de junio de 1983 se inauguraba el Museo Etnográfico de San Juan de Plan, lo que supuso culminar un proceso en el que se habían implicado, además de muchos vecinos del pueblo, numerosas personas ligadas a la cultura aragonesa, pero también comenzaba la revalorización de todo lo referido a la cultura propia.