50 aniversario de la vía de la Brujas al Tozal del Mallo en Ordesa

Este sábado 29 de junio, en el año del cincuentenario de la FAM, cumple 50 años una de las mejores escaladas de nuestra geografía en una de las cimas más emblemáticas: la vía de la Brujas al Tozal del Mallo del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido. La web de la federación recoge su historia.

Un poco de historia:

A principios de la década de los 50 se rumoreaba que se había abierto la inescalada cara sur del Tozal del Mallo. La vaga descripción del itinerario en una guía de la época, y la poca credibilidad sobre sus autores, hizo que pocas personas dieran por buena esta ascensión. No obstante fue un revulsivo para que los escaladores apremiaran para ser los primeros en ascender esta vertical pared, y ser los primeros conquistadores de la cima.

En la Semana Santa de 1957 unos jóvenes zaragozanos realizaban la travesía de las crestas del Diablo (Balaitous) en condiciones invernales. Retrasaban así su plan de intentar la primera escalada a la cara sur del Tozal del Mallo. Este plan fue truncado por la ascensión a cargo de un equipo francés aquellos mismos días, a lo que hoy se conoce como vía “Ravier”. La noticia de esta apertura les cogió totalmente por sorpresa a los escaladores aragoneses, y días más tarde alguno de ellos firmaría la primera repetición.

Juan José Díaz y Alberto Rabadá, quienes integraban el equipo que realizó la travesía de las crestas del Diablo, se habían negado a escalar esta nueva ruta. Su deseo de abrir una nueva vía les llevó a la base del espolón oeste del Tozal, pero una vez allí observaron como la historia se repetía. Dos escaladores –M. Jiménez y A. Martí- progresaban por esa línea arrebatándoles su sueño. Como premio de consolación ascenderían el espolón este.

Años después de aquella primera ascensión, y tras varios infructuosos intentos de abrir una nueva vía en esta pared, nuevamente los escaladores de Montañeros de Aragón Díaz y Rabadá -a quien llamaban a estas alturas “Filmoberto”-, cargados con una cámara de 16mm se embarcaron en la apertura de una ruta directísima a esta pared. Tras sorprenderles la noche en lo que hoy se reconoce como “Plaza de Cataluña”, el amanecer les ofreció un desalentador panorama: la gran barrera de techos que les protegía y el poco material y provisiones que llevaban les impediría, ya por tercera vez, continuar esta aventura. De la grabación de aquellos días se guardan unos pocos minutos, los cuales se pueden ver en www.fam.es

Finalmente, en 1963 y en compañía de E. Navarro, el trío regresaba para acometer su ataque final. Cargados en esta ocasión con gran cantidad de provisiones, la mayor parte en forma de fritada, tras dos noches en la pared consiguieron alcanzar la cima del Tozal del Mallo –con la ropa y sacos de dormir recubiertos en fritada. El nombre de “Las brujas”, se debió a que estas fueron las causantes de todos los intentos previos de apertura.

Las brujas en la actualidad:

A pesar de contar con una orientación sur, no podemos olvidar que estamos en terreno de alta montaña. Los días más calurosos no están exentos de amaneceres y atardeceres con contrastes térmicos importantes, y el Gallinero nos protegerá del sol hasta medio día. Gorro, guantes y algo de ropa deben de encontrarse en nuestro arnés. Además es frecuente la formación de cumulonimbos y tormentas, pudiendo provocar serias hipotermias si nos sorprende una de estas. En cuanto al descenso debemos asegurarnos previamente que el itinerario no presente nieve. Un patinazo en este tramo, puede tener terribles consecuencias.

El itinerario discurre por diedros, fisuras y chimeneas típicas, sobre una roca de buena calidad en general. En la actualidad se escala enteramente en libre, con una dificultad máxima de 6b+. Además existen multitud de seguros fijos –clavos y puentes de roca- que nos facilitan nuestra ascensión y firman el paso anónimo de muchos escaladores, a quienes recordamos por elevar a la vía de las Brujas a una de las grandes escaladas de nuestra geografía aragonesa y nacional.