Corrupción política, asunto de jueces

Ilich Luis Ajates

Militante de IU

Es recurrente que desde hace tiempo nos encontremos en los diarios con novedades sobre el caso Bárcenas, sobre los ERE o sobre las concesiones de las ITV, y a este respecto las formaciones políticas “implicadas” declaran abiertamente que se trata de causas generales abiertas con la finalidad de dañar su imagen.

Paradójicamente el PP, el PSOE o CIU, suelen reprocharse los casos de corrupción, siendo que coinciden en la estrategia intentando no dar explicaciones ni asumir responsabilidades políticas adoptando un papel victimista, con afirmaciones aberrantes dirigidas a atestiguar que la apertura de estas diligencias lo son por parte de jueces contrarios a sus intereses, quienes a su vez imputan sin las debidas garantías a sus máximos dirigentes. Si el azar dependiera del prisma con el que miran las cosas algunos, las matemáticas entenderían la probabilidad de otra forma, pues parece que son siempre a los mismos a los que les toca padecer “semejantes injusticias”, nada que ver con banales desahucios o histriónicos ahorradores atrapados por las preferentes, dicho sea de paso, “pacíficamente” desalojados en algunos casos.

Soportar alegatos de tal calado, en la actual situación de debilidad democrática acentuadas por determinadas reformas en la que se encuentra el país, que desde mi punto de vista prescinden de cualquier objetividad, por cuanto al respecto nada con fundamento se aduce, supone trivializar la corrupción política como si de un mal menor se tratara en un país en el que ya de por sí se tiene por asumida como un comportamiento propio del más listo, del más valiente. Flaco favor se puede realizar al pueblo del que emana la justicia que se administra, si en vez de respetar totalmente las decisiones judiciales reprochamos al contrario dando por bueno lo que nos conviene y nos tomamos como contaminado lo que nos perjudica. “Dura Lex. Sed lex”

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