El 15M de Huesca expresa su preocupación por la injustificada detención del oscense Nacho Ferrer

El 15M de Huesca ha expresado en un comunicado su “profunda preocupación” por la “injustificada detención” en Barcelona del joven oscense Nacho Ferrer. La asamblea de este movimiento considera que el relato de los hechos sufridos, realizado por Ferrer no puede dejar indiferente a ningún demócrata, y recuerda otros sucesos, como la expulsión del médico Ángel Borruel del acto del Día de Aragón en Huesca o las agresiones a manifestantes pacíficos que repetidamente ha denunciado Amnistía Internacional junto a la impunidad de las acciones ilícitas de la policía, como parte de la construcción de eso que se ha llamado “democracia autoritaria” que atemoriza y persigue la discrepancia y la pluralidad, al tiempo que elimina derechos de la ciudadanía.

Nacho Ferrer, que ha sido juzgado este jueves, 4 de julio, en Barcelona, fue detenido tras mostrar su disconformidad con una detención realizada “de modo extremadamente violento”, por los Mossos de Esquadra y según relata, sufrió golpes y fue arrastrado por el suelo.

Numerosas personas le acompañaban, en la capital catalana a Nacho Ferrer a los juzgados, acusado por la policía autonómica de actitud agresiva y desacato. A la misma hora en la Plaza de España de Fraga una concentración con más de un centenar de habitantes de su localidad natal expresaban su rabia por el trato recibido y su incredulidad hacia la denuncia. Diversas personas llevaban el texto “vergüenza”, para denunciar esta situación.

El 15M de Huesca considera que “lamentablemente cada vez son más frecuentes los casos que se dan a conocer de abusos, violencia o intimidación, realizados por personas, miembros de cuerpos policiales, que sin embargo deberían dedicarse a proteger la convivencia y los derechos de la ciudadanía”. Y denuncia que “esta deriva autoritaria, que busca amedrentar y evitar el ejercicio de los derechos, coincide con un momento de intensas “agresiones” a las condiciones de vida y los derechos sociales de las personas, por parte de los poderes políticos.

La citada expulsión del médico Ángel Borruel del acto del Día de Aragón, impidiendo el ejercicio, totalmente respetuoso, de la libertad de expresión que estaba practicando; las agresiones a manifestantes pacíficos que repetidamente ha denunciado Amnistía Internacional junto a la impunidad de las acciones ilícitas de la policía(ver abajo), las numerosas multas y prohibiciones por manifestarse – otro derecho constitucional- que han llevado a numerosas entidades a pedir la dimisión del Delegado del Gobierno en Zaragoza, o medidas legislativas anunciadas, como la reforma del Código Penal, forman parte, para el 15M oscense, de un proceso de “recorte de la democracia”.

“Creemos en una sociedad que pueda convivir en paz, con justicia y libertades; pero para ello es fundamental que quienes tienen poder sean los primeros en respetar y proteger los derechos. No podemos consentir situaciones que destruyen la democracia y la convivencia, prácticas que pretenden generar miedo en la ciudadanía para que no ejerza sus derechos y su libertad, o que pretenden desacreditar al discrepante. Ni debemos aceptar la indefensión que sufren personas acusadas por la policía, cuya ‘presunción de veracidad’, sin necesidad de probar lo que se afirma, abre puertas al abuso”.

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