Despliegue de ironía y humor entre los ganadores de los premios literarios de Barbastro

Los ganadores de los Premios Internacionales de Novela Corta y Poesía coincidían en manifestar su satisfacción y agradecimiento por formar parte del elenco de escritores que habían obtenido esta distinción. Otro de los puntos en común entre los premiados fue el despliegue de ironía y humor que transmitieron al hablar de sus respectivos libros.

La escritora de A Coruña, Blanca Riestra, ganaba el XLIV Premio Internacional de Novela Corta “Ciudad de Barbastro” por su obra “Olvidoteca”, convirtiéndose en la cuarta mujer consecutiva que conseguía este premio dotado en 15.000 euros. La autora decía que su libro giraba entre la realidad y el deseo, y añadía “uno sueña lo que va a ser su vida, y lo que realmente es".

De Oviedo, llegaba el poeta Julio Rodríguez que se alzaba con el XLIV Premio Internacional de Poesía “Hermanos Argensola”, gracias a “Tierra Abatida”, dotado con 6.000 euros. Como explicaba el propio autor, se trata de "un poemario compuesto por piezas sencillas, con pinceladas de ironía, que permite la poesía”.

Por su parte, Carmen G. Aragón, de Reus, ganaba el premio de relato de Humor Hiperbreve “La mueca del pícaro” por su relato “Salir del armario”, recogía su premio dotado en 300 euros. La autora comentaba que “el lector se va a encontrar con personajes de ficción que secretamente fueron poetas”.

También asistían los ganadores de los certámenes escolares; en la categoría de 15 a 18 años, el primer premio (120 euros) fue para Luz Vilalta López por la obra “Buenas noches Nueva York” y, el segundo (60 euros), para Esther Palacio Canut por “La verdadera historia de la familia Pavalión..

En cuanto a la categoría de 12 a 14 años, el primer premio (80 euros) recaía en Leire Brocal Sánchez por “La plantación de café” y el segundo (40 euros) en Luis Casanovas Allué por “En la casa azul.

El Salón de Plenos del Ayuntamiento de Barbastro acogía este evento, el alcalde Antonio Cosculluela, y el concejal delegado de los premios litararios, fueron los encargados de entregarlos. Cosculluela confirmaba su apoyo y a mantener los certámenes.

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