Música catalana, del Misisipi, colombiana y mexicana en el primer fin de semana de Pirineos Sur

La jornada inaugural de Pirineos Sur fue una de esas noches mágicas que se producen en cada una de sus ediciones. Buena temperatura, público creciente y sobre todo buena música desde el primer acorde. Los primeros en subir al escenario fueron los integrantes de Manel, que interpretaron 17 temas, que cautivaron a un público entusiasmado y, en algunos momentos, emocionados. Música intimista, pop de calidad, folk contemporáneo e incluso guiños electrónicos, que les han convertido en toda una referencia ineludible, no solamente de la música catalana, sino de la de todo el país.

Tras ellos, llegaban The Pepper Pots, el grupo de Gerona que acompaña a Eli “Paperboy” Reed. El artista de Boston interpretó 14 temas, alguno a capela sin amplificar, repasando sus tres discos editados. Soul clásico, blues, R&B, reggae, diversidad de géneros que lograron que Lanuza se convirtiera por una noche en un singular y particular Delta del Misisipi.

El viaje a las “Metrópolis”, lema del festival de este año, trasportó a todos los presentes, en la noche del sábado, a Bogotá, y México DF, dos de las grandes capitales musicales de América Latina y del Mundo.

Doctor Krápula es una de esas bandas que surgen en cualquier barrio de una gran urbe, y que con dedicación y talento lograr desarrollar una carrera coherente, digna, ajena a los rigores de la industria musical. Forman parte del movimiento artístico “consciente”, que utiliza la música como herramienta para crear conciencia y militancia social. Desde el primer tema “Doctor Krápula presente”, se puso de manifiesto que el concierto iba a ser un vendaval musical, bailable y agitador de conciencias. Todo el público en pie, bailaba y coreaba canciones prácticamente desconocidas e inéditas. Letras comprometidas y música contundente convirtieron el auditorio de Lanuza en una singular fiesta rebelde.

Y tras los colombianos, comenzaron a ondear banderas mexicanas. Diez años después volvían a subirse al escenario pirenaico Café Tacuba. Decena y media de canciones y un recorrido por toda su discografía, especialmente con su último trabajo “El objeto antes llamado disco”, pusieron de manifiesto por qué es una de las bandas señeras y más reconocidas de América Latina. Público entregado y coreo masivo de sus temas más populares. En resumen, otra noche espléndida, de esas que hacen la historia del festival, donde la complicidad del idioma y las redes sociales la convirtieron en una de las más difundidas de su historia.

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