Jaca ha vivido por todo lo alto el 500 aniversario del Tratado del Puerto de Astún

Tratado Puerto de Astún

Jaca ha vivido de forma especial el 500 aniversario del Tratado del Puerto de Astún que desde hace medio siglo realizan el Ayuntamiento de Jaca y los Ayuntamientos del Valle del Aspe de Etsaut, Cette-Eygun y Urdos. El acto, de origen medieval, es una jornada lúdica de hermanamiento y acercamiento entre los habitantes del valle del Aspe y del Aragón.

Como es habitual la actividad ha comenzado en el puerto del Somport con el reconocimiento de las mugas. Posteriormente en el Ayuntamiento de Jaca se ha renovado el Tratado, cuyas actas se envían al los ministerios de asuntos exteriores de España y Francia Además este año se conmemora el 500 aniversario del Tratado y la actividad se enmarca en el programa del Festival Folklórico de los Pirineos de Jaca.

Víctor Barrio, alcalde de Jaca ha destacado la unión y entendimiento que desde hace 500 años hay entre las gentes del valle del Aragón y del valle del Aspe.

Como todos los años tras la firma del documento, se ha interpretado la canción Aqueras Montañas, que ensalza la unión de ambas zonas del Pirineo

Este año se ha querido conmemorar de forma especial este 500 aniversario. Para ello, con acto sorpresa, en la plaza de la Catedral, la orquesta sinfónica del Valles acompañada por los coros de Jaca, han interpretado el himno de Europa, la canción de la alegría. .

El Tratado del Puerto de Astún se remonta al siglo XII, concretamente la mención más antigua data de 1.131, cuando el Rey Alfonso I de Aragón concedió la utilización de los pastos fronterizos de Candanchú, La Raqueta y el Espelungué a los monjes del Hospital de Santa Cristina. Aunque casi siempre ha habido un buen entendimiento entre las dos vertientes pirenaicas, hubo épocas en que no fue así y se prohibió a los franceses el disfrute de los terrenos, como ocurrió el 18 de julio de 1397, cuando los éstos tomaron partido a favor del Conde de Foix contra el entonces rey de Aragón, Martín el Humano.

Este privilegio fue devuelto a los ganaderos vecinos bajo el reinado de Fernando el Católico, en el siglo XVI, quién otorgó a Jaca la propiedad “indiscutible y para siempre” del territorio de Astún, en 1513. Pero esto suponía una limitación al acuerdo firmado entre la ciudad de Jaca y los valles del Aspe, por lo que la ciudad jacetana se comprometió a la entrega anual de cien sueldos jaqueses. Este tributo nunca se modificó, aunque sí fue completado por medio de acuerdos de ayuda mutua.

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