Miguel Domec, párroco de la Catedral de Jaca, más de veinte años ayudando a Bolivia

Miguel Domec, párroco de la Catedral de Jaca, volverá un año más a Bolivia durante todo el mes de septiembre para seguir ayudando a los más necesitados. En este caso gran parte de la ayuda económica se recauda mediante donativos que a lo largo del año tanto particulares como algunas instituciones o empresas aportan. Entre las obras solidarias se encuentra un fondo de becas para los jóvenes que están cursando estudios superiores y medios y que permite que, siempre que respondan con unas buenas calificaciones, estos alumnos puedan continuar formándose. Este año los beneficiarios de estos fondos serán un total de 74 jóvenes, 25 chicos y 49 chicas, que se encuentran en La Paz y en Ciudad del Alto, lugar al que acude Domec.

Son más de 20 años viajando a Bolivia los que este religioso acumula a sus espaldas y, tal y como comenta, ya no hace falta que le pida a nadie los donativos, directamente la gente acude a él para aportar su grano de arena. Tal y como dice, “hasta que el cuerpo aguante” seguirá trabajando como “puente de gente buena que ayuda” para que él pueda colaborar ahí. Con estos donativos se pretende sacar adelante a los grupos más necesitados de este país, así como impulsar la educación ya que, según Domec, es una de las únicas formas con las que el país puede salir de la pobreza.

Este año el párroco no viajará solo, lo hará con un voluntario de la ciudad de Jaca, lo que afirma, “siempre es más agradable”. A la pregunta de qué es lo que hace un voluntario, Domec responde que lo más importante es “dejarse tocas por la realidad del país” y vivir con ellos, pues es la única manera de saber exactamente la ayuda que se necesita y cómo darla. Además, subraya que “con este tipo de experiencias se aprende no solo a compartir y a vivir, sino que además se aprende a relativizar muchas de las cosas que agobian el día a día”. Un ejemplo de este hecho es la actual situación económica que sufre España y que, tal y como afirma Domec, “la crisis de aquí es una vida normal ahí”.

En estos 21 años que Domec lleva viajando hasta Bolivia, el párroco ha podido ser testigo de los grandes cambios que ha sufrido el país. Los que más destaca es que, a diferencia de cuando llegó por primera vez, ya no hay apenas “extranjeros en su propio país”. La nueva constitución, explica, ha conseguido que todos los bolivianos puedan sentirse ciudadanos del mismo país. Además, hace mención a la notoriedad del desarrollo de infraestructuras o sistemas educativos, de salud o comerciales…

El religioso, que viajará hasta el país el próximo día 1 de septiembre, anima a todo el mundo que pueda a aportar su granito de arena con diferentes organizaciones solidarias. Explica que “el mundo tiene muchos surcos, no solo Bolivia”, así que toda ayuda es poca y en cualquier lugar necesitado será bien recibida.

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