Opinión: El Festival que nos gustaría

Opinión: El Festival que nos gustaría

Grupo Folklórico Alto Aragón de Jaca

Acaba de bajarse el telón de la 47 edición del Festival Folklórico de los Pirineos, un certamen al que este año se le ha querido dar un nuevo formato y no dudamos que con la mejor intención. El Grupo Folklórico Alto Aragón lleva 38 años en el mundo de folklore y durante este tiempo hemos participado en los festivales internacionales más prestigiosos, habiendo mostrado nuestro folklore en las 17 comunidades autónomas españolas y también en Canadá, Estados Unidos, Puerto Rico, Méjico, Marruecos, Japón, Taiwán, Francia, Portugal, Reino Unido, Bélgica, Holanda, Dinamarca, Alemania y a finales de este mismo mes de agosto lo haremos en el festival de Goritzia (Italia). En resumen, son varios cientos de intervenciones en los más diversos eventos de cuatro continentes. Basándonos en esta dilatada experiencia nos atrevemos a dar nuestra opinión y nuestras aportaciones para un festival como el de los Pirineos, muy querido y en el que hemos participado en absolutamente todas las ediciones desde la fundación del Grupo, tanto en Jaca como en Olorón.

El Festival de los Pirineos ha servido para difundir el nombre de nuestra ciudad por todo el mundo. No sería difícil cuantificar los componentes de grupos que han pasado por Jaca desde 1963, miles de personas convertidas en embajadores de nuestra tierra. A lo largo de estos años hemos coincidido en los lugares más diversos con grupos y gentes que habían estado en Jaca. El criterio es unánime en cuanto a la hospitalidad de los jacetanos, el espíritu del Festival, la convivencia entre los grupos,… Personas anónimas haciendo la mejor publicidad de nuestra ciudad, al tiempo que recuerdan los gratos momentos vividos y valoran detalles como el escenario giratorio, algo único que no hemos vuelto a ver en ningún otro sitio. Podemos afirmar que Jaca es conocida positivamente en cualquier lugar gracias a su Festival.

Cierto es que los tiempos cambian, que fórmulas que fueron muy válidas e incluso innovadoras en su momento se acaban desfasando y no sirven en la actualidad. Cierto es también que hay que evitar organizar año tras año el Festival por simple inercia, como una rutina. Estamos pues en total acuerdo en que hay que adaptarse a la época que nos toca vivir: crisis económica, fácil acceso a la información y a la cultura, mayores posibilidades y facilidades para viajar, etc. Pero no por eso desestimemos lo que ha resultado ser el éxito y la clave del Festival de los Pirineos y que le ha dado un sello característico y diferenciador.

Dicho lo anterior, es el momento de hablar del Festival que nos gustaría para Jaca. Es evidente que tiene que ser una actividad de promoción y para atraer personas, por lo tanto busquemos fechas en las que la ciudad no esté de por sí a tope: a mitad de julio no estaría mal. Conservemos algo tan identificativo del certamen de Jaca como ha sido la convivencia entre los grupos y el contacto con el público: sigamos teniendo el formato anterior que permitía apreciar a la vez a grupos venidos de todo el mundo y durante varios días. Mantengamos el desfile de clausura, que era motivo de afluencia de numerosos visitantes, creándose un ambiente “cálido y mágico” que no hemos encontrado en ningún otro lugar. Fuera de estas fechas, en momentos que más interese y en los lugares más idóneos, el Festival de los Pirineos puede organizar actividades complementarias a modo de programación cultural de verano de una ciudad turística, como son conciertos de orfeones, orquestas y grupos de música folk y de otro tipo.

Habrá que reducir el presupuesto trayendo menos grupos, pero eso sí, teniendo previamente la garantía de que todos son de auténtica calidad. Actualmente los festivales internacionales de mayor dimensión están contando con unos ocho grupos de todo el mundo, uno del propio país y los grupos que interesan de la región. Algún día menos de duración también contribuiría a reducir costes.

Sigamos manteniendo animaciones y actuaciones en calles y plazas. Pero a los grupos hay que apreciarlos también en un lugar cómodo para el público, con una buena sonorización y en el que cada conjunto artístico pueda mostrar lo mejor sobre el escenario. Un espacio donde se realicen los espectáculos principales, con actuaciones de cada formación de 30 a 40 minutos.

Tema importante es la publicidad y la difusión. Si realmente queremos atraer visitantes y que incluso las personas planifiquen sus vacaciones y sus destinos, el programa debe estar cerrado con mucha antelación para darlo a conocer dentro y fuera de nuestra comunidad autónoma.

Por otra parte, estamos convencidos de que mucha gente no se imagina el trabajo interno de los grupos a la hora de preparar la participación en un festival. Somos personas muy profesionales en el sentido de que nos gusta hacer las cosas bien, con calidad y responsabilidad. Cuando participas en un certamen folklórico a nivel nacional o internacional intentas dar la mejor imagen del grupo, de tu ciudad y de tu propio país. Esto conlleva un gran esfuerzo y muchas horas de preparación. Tiempo que compaginamos los componentes con estudios, trabajos y demás obligaciones. Tiempo que también robamos a nuestras familias para dedicarnos a algo que realmente nos gusta y que no nos reporta ningún beneficio económico personal.

Decimos lo anterior porque en todo festival es importante una buena organización y si la pedimos para cualquier certamen no será menos para nuestro Festival Folklórico de los Pirineos. No es preciso decir lo fundamental que resulta el trabajo de los voluntarios y la necesaria coordinación entre los diversos miembros de la organización, asumiendo cada uno su responsabilidad y teniendo a la vez la suficiente capacidad para delegar. También es básico e imprescindible que unas semanas antes cada grupo disponga de la planificación completa, definitiva y cerrada de su participación. Estamos hablando del número de actuaciones y duración de las mismas, medidas y características de los escenarios, discursos e intervenciones de autoridades en el transcurso de la actuación, participación en ceremonias de apertura o clausura, y así un largo etcétera. También hay actividades de calle y no es lo mismo preparar una animación, una ronda o un desfile como el que estábamos acostumbrados a presenciar en Jaca; todas son diferentes y cada una conlleva un trabajo previo distinto. Una buena organización no puede tener cosas sin definir o cerrar y no puede añadir o cambiar los tipos de actos a última hora.

Como conclusión, queremos que el Festival Folklórico de los Pirineos sea un certamen vivo y en evolución, que recupere el renombre internacional del que ha gozado, que siga dando prestigio a la ciudad, que sea lugar de encuentro de culturas de todo el mundo y que conserve todo lo que ha sido identificativo del mismo sin renunciar a las innovaciones y adaptaciones necesarias. Queremos también que vuelva a lucir el sello del CIOFF y que siga siendo un referente entre los festivales de este prestigioso organismo internacional. En definitiva, sí a cambios pero no en la línea y dirección en que se han producido.

Esta es la opinión y la aportación del Grupo Folklórico Alto Aragón, realizadas de un modo constructivo y basándonos en nuestra experiencia a lo largo de las últimas décadas.

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