Los ríos, rutas de "ocio y divertimento"

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Este verano ha sido "excepcional" para los amantes del rafting y el piragüismo porque los notables caudales de los ríos de la provincia han sido el aliciente para un deporte que de por sí resulta ya apasionante. El montañero Ignacio Cinto así lo considera, aunque en un vistazo panorámico critica que no se hayan aprovechado los recursos del Alto Aragón para el ocio y el divertimento.  Los aficionados del rafting que crearon negocios para el ocio con los ríos de la provincia como principal materia prima son los responsables de que hoy la pasión por este deporte haya crecido y esta zona goce de reputación en toda la península ibérica. Fueron lugareños o gente que vino de otras comunidades autónomas por placer e hicieron de esta modalidad deportiva la manera de ganarse el sustento y su estilo de vida. El montañero Ignacio Cinto recorre cada semana el río Gállego, uno de los enclaves de los que, considera, partió toda esta ola.    Advierte, no obstante, de que se debería explotar más este tipo de recursos para el ocio como hicieron en otras comunidades autónomas en que la afición surgió casi paralelamente y la cantidad de ríos y sus condiciones para el rafting eran similares.   Algunos de los ejemplos más representativos de ríos idóneos para esta actividad es el río Cinqueta, a donde “acude gente de toda España”, según Cinto; el Ésera, que promueve una gran base de operaciones profesionales en Graus; el Gállego y, por supuesto, el Ara, que permite a los aficionados alargar un poquito la temporada puesto que se prolonga la estabilidad de su cauce.  Ahora bien, Cinto señala que a la hora de realizar este tipo de actividades se debe atender al grado de dificultad del río en cuestión, reflexionar sobre los riesgos que puede entrañar y ser consecuente con las posibilidades de éxito según el nivel de experiencia que se posea.

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