Opinión: No sé por qué te quiero

Miguel Zandundo. Periodista.

Nadie es capaz de controlar las emociones. Pero nadie, ni el psiquiatra más placeado en su género. Me niego a pensarlo. Volvemos a la “bombonera”, el viejo pabellón del parque a ver al Peñas. Y han pasado 20 años, y 80 para Radio Huesca -mi Radio- . No acierto a relatar de forma cuasi ordenados los sentimientos. Desde Jaume Ventura –al que yo siempre llamé Jaime- o el ingrato Arturo Ortega, al que no llamé, aunque él tuviera a bien declararnos a Petón y a mi “personas Non Gratas”, o a los Iriarte, Casadevall, Zaragoza o Navarro y demás. Todos son parte de una Historia que se construyó en un viejo pabellón, dOnde el público estaba a golpe de paraguas de un árbitro, donde los “boinas verdes” causaban pavor y dOnde Juanjo Neyro dijo un día que sintió miedo. Y eso para un tipo de Bilbao es mucho decir. Y dOnde Toño Riva, Rafa Moyano y antes José Antonio Ortas forjaron la leyenda del “milagro”. Y mi Domingo Malo en las cuentas.

Ese pabellón en el que vimos a los mejores de Europa. Tuvimos la suerte de paladear a Fernando Martín, Petrovic, Audie Norris, Sabonis. Y claro a los dos colosos de casa que pusieron esto en marcha Wayne Freeman y James Leroy Wright (DEP) que fueron los dos primeros extranjeros que fichó el Peñas, formando equipo con mi Gran Capitán Alberto Alocén, Fernando Sanclemente, Luis Périz, Joan Pagés y el eterno diez del Peñas, Jordi Homs, Eric Bartolomé, David Solé y Luis Estiragués que se incorporó a media temporada. El primer partido que jugó Peñas en División de Honor fue en Málaga con el Caja de Ronda, el 10 de Septiembre de 1.983 con el resultado de 84-78.- arbitraron Neyro y Ollero. En Huesca, el primer partido fue a la siguiente semana contra el Joventut de Badalona, con las cámaras de TVE, y también perdimos. Ambos tuve la fortuna de ver y empezar una vuelta a España general.

Nada será igual y lo sé. Ni nosotros seremos igual. Ni estará Hall con su triple flexión en los tiros libres, ni Jackson con el tiro inmediato montando el brazo como un marine y a quien ya no he visto hacer jamás con esa soltura. Ni Juan Hernández mordiendo al rival, ni Pagés como un coloso bajo el aro, ni Solé con el GPS que tenía en la cabeza. Pero tampoco estarán esos que hicieron que el baloncesto en Huesca rodara en la élite nacional.

Para mí, que llevo mas de 400 partidos radiados a mi Peñas, es un día diferente, donde el sol parece salir por otro lado. Se acumulan emociones, sentimientos y algunos compañeros con los que ahora comparto amistad. Desde Radio Heraldo, pasando por el Carrusel de la SER o en Radio Huesca o el propio Diario del Altoaragón, sólo guardo gratitud a los que hicieron que las muchas horas de kilómetros se tradujeran en horas con amigos. Y que muchos fines de semana fueran mas plácidos.

Y lo mismo nos dió una Semana Santa en Murcia -donde ganó el Magia- con los Salcillos en la calle en una procesión de ocho horas o un largo fin de semana en Andorra, o una Copa en Valladolid o un partido matinal en Ferrol o un ida y vuelta a León. Era un proyecto de toda una Ciudad, la mía. Y ahora volvemos a cargar las pilas para intentar algo que parece imposible. La Vuelta. Vuelta al viejo pabellón que daba miedo, al que nadie, ni Vicente Sanchís –y mirá que tenía flema el mejor árbitro que visto en ACB- , ni toda su troupe de árbitros querían venir sabedores de que en Huesca se premiaba al bueno y al malo se le apretaba hasta las trancas.

A ese viejo Pabellón que hoy Juan y otros muchos cuidan con esmero, le volverá la alegría. Le volverá el color, le volverá “La Magia”, que debe ser lo mas parecido a la magia de verdad. Es decir, hacer visible lo imposible. Y esos años fueron imposibles, sólo lo logró la magia de una ciudad que entendió el baloncesto como un elemento de desarrollo. Cuando uno de mis mentores me habló de la Magía, con Carlos García en la Diputación de Huesca, pensé que estaba fuera de sí. Pero Javier Gironella, padre putativo de esta aventura –con perdón- sabía de lo que hablaba. Y tanto que lo sabía. Y cómo lo vivía y explicaba en cualquier rincón de España. Era el momento de la eclosión, hoy es el del recuerdo. Iré y con ello cerrare los ojos un minuto para pensar en esas tardes que pasamos cuatro mil o casi, ahí mismo. Los mismos que en una matinal de domingo vimos caer al Real Madrid. Los mismos que vimos cómo un Consejo de Administración el 1996 vendía los derechos de una Ciudad. Como vendieron la ilusión de una Provincia. Rincón y los suyos luchan ahora para sacar esta nave adelante y yo remaré. Aunque la aventura no es fácil.

Es un día para mirarse dentro, para paladear una historia que jamás se repetirá y a la que una canasta nos privó de jugar en Europa. Y lo es también para felicitar a Radio Huesca que 80 años empiezan a ser muchos. Felicidades Eduardo, y hazlas extensivas. Será un buen día. Sintonízatelo.

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