Contra la precarización y la utilización de la cultura

Teresa Sas

Conforme avanza la legislatura (popular) en el Ayuntamiento de Huesca, se van observando evidentes síntomas de una nueva y preocupante tendencia que se está instalando en la política municipal: la precarización de la cultura y, con ella, la disminución del tejido empresarial y el empleo que este sector ha venido generando en nuestra ciudad desde hace ya mucho tiempo.

La oferta cultural oscense se había ido conformando en buena convivencia entre lo público, lo privado y lo asociativo. La subida del IVA cultural del Gobierno Rajoy, sumada a los tremendos recortes en educación, cultura y juventud del conjunto de los Gobiernos del PP (central, autonómico y local), ha llevado a una situación muy precaria a la iniciativa privada, las fundaciones y las diversas asociaciones que sustentaban una gran parte de dicha oferta. Todo el mundo entiende que el flujo de dinero público debe mermar en tiempos de crisis, pero la práctica desaparición de la cultura en los presupuestos del Gobierno de Aragón ha tenido unas consecuencias nefastas para nuestra ciudad, la más activa culturalmente de nuestra comunidad.

Años de esfuerzos de los oscenses por conseguir la excelencia en materia cultural, y así el valor añadido de la I+D+i y la internacionalización de nuestros productos culturales, son pasados por alto por el Gobierno Rudi, el competente en la materia: a fecha de hoy, el Festival de Cine, el CDAN, Periferias, o la Feria de Teatro y Danza (con prácticamente la mitad del presupuesto de 2010), así como el conjunto de museos, archivos y bibliotecas de la ciudad, se encuentran bajo mínimos, con recursos de miseria y contratos de servicios cada vez más exiguos, sobreviviendo en una supuestamente soportable inercia que esconde detrás mucha generosidad personal y técnica al tiempo que una grave precarización laboral. Y no se ofrece alternativa alguna. Por mucho esfuerzo compensatorio a que se obliguen el presupuesto municipal y, sobre todo, el de la Diputación Provincial para contrarrestar el desatino del Gobierno de Aragón, lo único que va en aumento son los espectáculos gratuitos y benéficos, en los que los profesionales no cobran y se enfrentan a condiciones técnicas precarias.

Por si esto fuera poco, desde el Gobierno de Ana Alós se hace una utilización caprichosa de toda esta energía ciudadana en beneficio propio, de un proyecto más que dudoso (el de la peatonalización radical de los Cosos, animado durante meses por la iniciativa cultural), de una marca frívola y absurda en estos momentos de crisis: la de la “Huesca guapa”. Es loable la intención de regenerar solares con arte urbano y grafitis, pero descapitalizar las actividades de las salas municipales para sustituirlas por actuaciones callejeras es un camino que puede tener consecuencias pésimas para la ciudad, lo mismo que anular la actividad en plazas emblemáticas y que requieren dinamización, como la de López Allué, en beneficio de espacios atípicos y provisionales (¡qué decir de la obsesión veraniego-festiva por la plaza de Navarra!). En resumen, inercia (cuando más), nulo conocimiento del valor estratégico de la cultura en nuestra economía local y de su penosa situación actual, falta de criterio y visión de futuro y, para más inri, utilización interesada de los recursos culturales.

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