El 15-M de Huesca defiende el derecho de la mujer a poder abortar

El 15-M de Huesca ha publicado el siguiente comunicado para defender su postura a favor del aborto y el derecho de la mujer a decidir, coincidiendo con el Día Mundial del Aborto que se conmemora este sábado. Además durante la jornada colocaban algunas pancartas a favor de su causa por la ciudad de Huesca:

“Más de cien mil mujeres abortaron el año pasado en nuestro país por un embarazo no deseado, frente a esta realidad el gobierno del PP prepara un cambio de la ya limitada ley actual para, en palabras del Ministro de Justicia, proteger el derecho de las mujeres por excelencia, la maternidad; lo que en su lenguaje significa negar el derecho al aborto. La mayoría de los casos de esas cien mil mujeres quedaría fuera de la ley que se plantea.

En el marco de la crisis, y aliado al fundamentalismo económico y religioso, nos dibuja un nuevo/viejo modelo de ser mujer, un proyecto normativo de vida para las mujeres en total conflicto con su autonomía y libertad.

El derecho de las mujeres a decidir se basa en un principio ético y político: el reconocimiento de las mujeres como sujetos, con capacidad moral para emitir nuestros propios juicios y tomar decisiones sobre los dilemas que se pueden presentar en la vida, entre los que la maternidad es uno de ellos particularmente relevante. Entronca con el derecho a la autonomía de las mujeres como seres sexuales, y a la maternidad como una opción, con el derecho a la intimidad, a su seguridad e integridad. Justo lo contrario de la conceptualización y consideración de las mujeres como seres sin agencia, necesitadas de permanente tutelaje en sus decisiones, que mantienen quienes niegan el aborto.

Y es precisamente este respeto a la decisión de la mujer lo que hace del aborto un derecho y no una imposición; no obliga a nadie. La maternidad o no maternidad no tienen la misma significación en todo momento para todas las mujeres. Las decisiones sobre las opciones reproductivas pueden ser muy diferentes y todas ellas igualmente legítimas. Por eso frente a la criminalización y culpabilización que se pretende de las mujeres que abortan, contraponemos el derecho a abortar con dignidad.

El derecho a decidir significa que el Estado tiene una obligación: la de garantizar, mediante los recursos y servicios necesarios, la universalidad de ese derecho; es decir, que cualquier mujer que decide abortar pueda realizarlo. Por tanto en las políticas públicas de un Estado aconfesional no tienen cabida visiones religiosas que tratan de imponer sus creencias morales particulares. El derecho de las mujeres a decidir no es un principio abstracto o algo a aplicar a medias, sino lo que fundamenta la aplicación de los derechos sexuales y reproductivos.

Reivindicamos, como en el feminismo, el derecho y el poder de las mujeres a decidir sobre su propia vida, su cuerpo y su sexualidad, en el seno de la familia o fuera de ella, así como en otras formas comunitarias alternativas o en las parejas heterosexuales más equitativas, porque el principio de igualdad no es homogeneizar los cuerpos, sino que recoge la diferencias de necesidades de los mismos, y esta es una de ellas”.

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