"Ser conscientes de los riesgos es el primer paso para que en España arraigue la conciencia de Defensa Nacional"

El XXI Curso Internacional de Defensa de Jaca se ha centrado en la jornada de este jueves en el análisis de la Cultura de Defensa en España. En este sentido, el abogado y responsable del servicio jurídico de DENAES, Javier Ortega, ha desarrollado la Directiva de Defensa Nacional y, sobre todo, ha hecho hincapié en la necesidad de potenciar una Cultura de Defensa, “que la sociedad entienda que ésta es una tarea que nos compete a todos los españoles y no en exclusiva a las Fuerzas Armadas”. Para ello, se ha referido en primer lugar a la importancia que tiene ser conscientes de los riesgos que nos acechan y su carácter global, como el terrorismo internacional, la piratería, los ataques cibernéticos, el narcotráfico o las mafias.

Ser conscientes de estos riesgos es el primer paso, a su juicio, “para que arraigue la conciencia de la necesidad de la Defensa Nacional”. “Que la sociedad acepte esto implica que entienda que tiene que haber un gasto necesario en material y en personal en las Fuerzas Armadas –ha proseguido–, y que todo esto se hace para defender valores que nos afectan a todos, como la integridad del territorio, la propia libertad, nuestros valores sociales y la igualdad entre los españoles”. Son esos valores que aparecen recogidos en la Constitución los que, según Javier Ortega, “se tienen que garantizar a través de la idea de la Defensa Nacional”.

Pero este mensaje, a su juicio, “no basta con explicárselo a los militares o hacerlo en foros especializados; hay que lanzarlo a la sociedad, por eso hay una labor muy importante que hacer en la educación, en los medios de comunicación y a nivel institucional”. Según Javier Ortega, “esto es algo que países de nuestro entorno como Francia, Reino Unido o Alemania tienen mucho más asumido”. En cualquier caso, el responsable del servicio jurídico de DENAES considera que la Directiva de Defensa Nacional “marca claramente este camino, es acertada en sus principios, que están muy bien recogidos. Otra cosa es si se está materializando suficientemente en los medios económicos, en los presupuestos y en las acciones de gobierno, pero realmente la directiva es muy acertada”.

Protección Civil y FAS

Por otra parte, el asesor de la Dirección General de Protección Civil, Fernando Talavera, habló de ´La Protección Civil y las Fuerzas Armadas`, un ámbito prioritario de actuación para la seguridad nacional, tal y como se establece en la Estrategia de Seguridad Nacional aprobada este año. Durante su intervención señaló que “la respuesta gubernamental a las catástrofes se ha ido adaptando a las necesidades cambiantes de la sociedad y del poder, como cualquier otra política pública”. A la hora de hablar de los criterios de actuación, apuntó que “las Fuerzas Armadas españolas han intervenido siempre en situaciones de calamidad, lo han hecho con la dotación de diferentes unidades y personal, y sus actuaciones han sido siempre bien valoradas por la población”.

Fernando Talavera también se ha referido al punto de inflexión que ha supuesto pasar “de un modelo basado en la posibilidad de colaboración eventual, con unidades militares no preparadas específicamente, a un modelo profesionalizado, una unidad especializada, la Unidad Militar de Emergencia (UME), equipada adecuadamente para actuar de inmediato y articulando la movilización de capacidades adicionales de las Fuerzas Armadas en caso necesario”. En su intervención ha explicado cuáles son las señas identificativas de la UME. En concreto, se ha referido a la capacidad de mando y control de todos sus medios, la flexibilidad y capacidad de actuación en todo tipo de emergencias, la autonomía logística en cualquier tipo de intervención, la capacidad de respuesta y empleo en masa, el esfuerzo sostenido y las capacidades de canalizar todos los medios que las Fuerzas Armadas dispongan, de interoperar con el resto de servicios de emergencias y de proyección al exterior.

El Ejército profesional

Por último, el periodista José María Carrascal ha hablado de las “Luces y sombras del nuevo Ejército profesional”. En su intervención ha realizado un recorrido histórico y se ha referido al papel que cumplió el servicio militar obligatorio, calificándolo como “una escuela de ciudadanía, pero la evolución de la maquinaria bélica y la especialización han sido argumentos decisivos para la profesionalización en todos los países”. Poniendo como modelo a Estados Unidos, Carrascal ha señalado que son varios los estudios que alertan de la brecha que se está produciendo entre los ciudadanos y su Ejército, ya que, por ejemplo, tras la profesionalización “tan solo un 0,5% de la población de este país sirve en filas y la mayoría de las capas sociales más bajas, por lo que se corre el riesgo de crear una casta de militares”.

Otro problema, a su juicio, es que “la tecnología ocupa un espacio cada vez mayor, de forma que muchas operaciones bélicas están pasando de manos militares a otras de especialistas que poco tienen que ver con la milicia y sus valores”. Y, por último, ha apuntado la idea de que “a los militares cada vez más se les están pidiendo que asuman responsabilidades que poco tienen que ver con su trabajo, como construir sociedades democráticas en el caso de Afganistán”. Ante esta situación, José María Carrascal ha incidido en que cada vez más voces están reclamando que “se vuelva a restablecer un reclutamiento, al menos parcial, que incluya a toda la población sin discriminación o que se potencien las fuerzas de reserva para que no se siga ensanchando la brecha entre la sociedad y el Ejército”. En el caso de España, ha considerado “muy positivo” el intercambio cada vez más frecuente que se está produciendo entre las Academias Militares y la Universidad y, sobre todo, “el hecho de que los cadetes cursen al mismo tiempo una carrera civil; es una doble carga para ellos, pero el día de mañana lo agradecerán”, ha concluido.

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