La promesa de boda de Biscarrués

Lola Giménez

Biscarrués

Veintiséis años, que se dice pronto pero es mucho tiempo, llevan los políticos de Madrid prometiéndoles a los regantes monegrinos que les van a hacer un pantano en casa de otro.

Y 26 años llevan creyéndoselo y montando fiestas de compromiso como ayer en el Palacio de Congresos o en el Sotón y por eso esto me recuerda a una promesa de boda que no llega nunca.

Nos manejan y engañan porque nos dejamos porque piensen si seguirían ustedes aplaudiendo y recibiendo durante 26 años a un novio suyo que vive en Madrid y les dice cada vez que viene que el próximo año se casan y pero luego nunca se casan. Pues si han pasado 26 años y continúan su vida bien, será porque no necesitan para nada ese novio de Madrid que viene, se va, no saben nada de él en un tiempo y vuelta a empezar.

Ahora la novedad es en vez de casarse solo con este pretendiente llamado Biscarrués les ofrece casarse además con otro llamado Almudévar, y así en vez de una boda tendrán dos.

Conociendo el percal que tienen enfrente, como novias con experiencia pensaran: ¿y si me quedo con el compromiso de Almudévar y olvido al otro que lleva 25 años con el mismo cuento? Porque tal como se las gasta este de Madrid prometiendo, está claro que con Biscarrués no me caso y con Almudévar ya veremos, pero con los dos ni de casualidad.

A todo esto aclarar que Biscarrués no vive en Madrid y no solo es un proyecto de pantano, si no que es un pueblo, una zona La Galliguera dentro de la Comarca de la Hoya que está teniendo un romance de amor y dineros con el río Gállego que genera puestos de trabajo, economía y la posibilidad de vivir y no está dispuesto a dejarse llevar donde no quiere ir.

En Madrid y más cerca también manejan y engañan para seguir siendo el padrino de la boda y vivir de este cuento pero yo luchare para que no sea con mi casa, mi dinero y el suyo.

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