El Equipo Español de Alpinismo de concentración en Huesca

El Equipo Español de Alpinismo (EEA) ha celebrado su séptima concentración en Ordesa y en la Peña Montañesa, en concreto del 27 septiembre al 6 octubre. El mal tiempo instalado en el macizo del Montblanc durante días impidió al grupo ir con seguridad y garantías al que sería el objetivo principal de esta 7ª concentración: alpinismo en rutas de gran envergadura. No obstante, el grupo decidió, como suele ser habitual en estos casos, un cambio de localización para no perder la actividad deportiva en su calendario prefijado y reservado por todos sus miembros y eligió el Alto Aragón, como ha informado la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada

El EEA, diezmado en esta ocasión fruto de las lesiones deportivas, estuvo formado por Faust Punsola, Iker Madoz, Juan Corcuera, Alberto Fernández y Mikel Zabalza, director del Equipo. Los cinco se trasladaron a Ordesa, uno de los santuarios de escalada en roca de más nivel y atracción para los amantes de la dificultad, verticalidad, compromiso y calidad de los itinerarios. Se trata de una escalada comprometida, laboriosa, inteligente, astuta, precavida, desequipada o semiequipada, con difíciles retiradas, salvaje… En definitiva, es una gran escuela alpina en la que se aprende a medir los límites del escalador y a aceptar el compromiso de las vías duras de montaña en las que muchas veces la mejor retirada es salir por arriba, se indica desde la FEDME.

Ordesa siempre supone un buen examen al grupo por lo que demanda de uno mismo: concentración, habilidad, vista, intuición, fuerza, técnica, sangre fría… pero la recompensa también es enorme, con satisfacción, plenitud, cansancio, colores, olores, flores, agua, espacios abiertos, fauna, luz…

La inestable climatología de la semana hizo que durante dos días el grupo se desplazara a la cercana Peña Montañesa en busca de mejor tiempo. A pesar de ello, se pudieron escalar tres días en Ordesa en los que destacó la apertura de una nueva vía denominada  “Los aspirantes” en la pared del Gallinero por parte de Mikel y Faust en dos largas jornadas de escalada.  Fue una gran vía de aventura de 350 m de recorrido y hasta 7a+ de dificultad, en la que tan solo quedaron colocados dos expansivos de progresión y cuatro en reuniones.

Además, se aprovechó para practicar maniobras de autorrescate en las instalaciones del rocódromo municipal de Boltaña.

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