Once altoaragoneses proclamados beatos en la mayor beatificación de la historia de la iglesia

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Más de 25.000 personas participaban en Tarragona en la ceremonia religiosa en la que la iglesia beatificaba a 522 mártires, entre los que se encontraban once religiosos altoaragoneses. Entre ellos los 18 monjes benedictinos del Monasterio de Nuestra Señora de El Pueyo de Barbastro y los sacerdotes José Jordán y José Nadal, conocidos como “los curetas de Monzón”.

El papa Francisco destacaba que “los mártires imitaron a Cristo en el amor hasta el final”, al mismo tiempo que señalaba que se debe seguir su ejemplo.

Más de 300 altoaragoneses acompañaban al obispo de Barbastro-Monzón Alfonso Milián, en esta celebración religiosa en la que se beatificaba a los denominados “Mártires del siglo XX”. Milian mostraba su satisfacción y manifestaba que este acto es un momento para "dar gracias a Cristo y a los mártires".

El cardenal Ángelo Amato, prefecto de la Congregación para las Causas de los Santos y representante del Papa Francisco para la Beatificación del Año de la Fe, presidía la ceremonia, en la que participaban 8 cardenales, 104 obispos, de los cuales 80 pertenecían a las diócesis españolas, 25 prelados extranjeros, 24 Superiores Generales y 74 Superiores Mayores de los Institutos de Vida Consagrada a los que pertenecen los nuevos beatos, 1.386 sacerdotes, 2.720 religiosos y 3.947 familiares de los mártires.

Entre las numerosas autoridades civiles participaban en la ceremonia, el Presidente del Congreso de los Diputados, el Presidente de la Generalitat de Cataluña, los Ministros de Justicia y de Interior del Gobierno de España, y representaciones oficiales de los Ayuntamientos de Barbastro, Monzón, Azlor, Pozán de Vero y Torres de Alcanadre, localidades natales de algunos beatos.

En la lista de los nuevos beatos altoaragoneses se encuentran José Jordán Blecua (Azlor) y José Nadal Guíu (Belloc), denominados “los curetas de Monzón”. Honorato Suárez y Anselmo Palau (Torres del Obispo), Mariano Sierra (Alquézar), Fernando Salinas (Pozán de Vero), Aurelio Boix (Pueyo de Marguillén), Lorenzo Santolaria (Torres de Alcanadre), Lorenzo Sobrevía (Huesca) y Vicente Burrel (Juseu), que formaron parte de la comunidad benedictina del santuario de El Pueyo. Antonio Mascaró (Albelda) religioso de la Sagrada Familia en Montcada.

José Jordán y José Nadal están entre los religiosos y sacerdotes que se consideran Mártires de la Iglesia Católica del siglo XX, según el Decreto del Papa Benedicto XVI, de diciembre de 2010. Ambos fueron compañeros de martirio, el 12 de agosto de 1936, cuando les fusilaron en un campo situado a las afueras de Monzón. Los restos estaban calcinados, casi irreconocibles y les enterraron juntos en el cementerio de Azlor hasta el traslado posterior, el 27 de septiembre de 1994, a la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, en la concatedral Santa María del Romeral, en Monzón.

El Obispo de Lérida les destinó a la parroquia de Santa María del Romeral, donde dio “grandes ejemplos de abnegación y de caridad con los pobres”, según consta en su bibliografía. El proceso de beatificación se inició en el Obispado de Lérida, en 1947, y se concluyó en Barbastro-Monzón después de trámites largos y costosos.

La lista de dieciocho monjes Benedictinos que residieron en El Pueyo se completan con Mauro Palazuelos (Prior), Leandro Cuesta, Antonio Mateo, Santiago Pardo, Raimundo Lladós, Domingo Caballé, Ildefonso Fernández, Ramiro Sanz, Rosendo Donamaría, Lorenzo Ibáñez y Ángel Fuentes. Los restos se exhumaron el 26 de julio de 1956 para depositarlos en un nicho junto a la entrada principal de la iglesia.

Allí permanecieron hasta el 29 de julio de 1975 cuando se trasladaron al mausoleo situado en el interior del templo, en el altar donde estuvo la capilla dedicada a San Benito. El proceso de beatificación se inició el 12 de julio de 1997, durante un acto solemne que presidió el obispo Ambrosio Echebarría (1974-1999).

En la historia diocesana de Barbastro-Monzón destacan las canonizaciones de Santa Teresa de Jornet e Ibars (1974) y San Josemaría Escrivá de Balaguer (2002), las beatificaciones de 51 Mártires Claretianos (1992), Escolapios (1995), el obispo Florentino Asensio y Ceferino Jiménez Malla (1997). Los últimos altoaragoneses beatificados en Roma (28 octubre 2007) fueron Cruz Laplana (Anciles) que fue obispo de Cuenca y su secretario Fernando Español (Anciles).

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