Año y medio de prisión y cuatro de inhabilitación para Pamiés por el Caso Faisán

Enrique Pamiés

La Audiencia Nacional ha condenado al ex jefe superior de Policía del País Vasco Enrique Pamiés, actual comisario de la Policía Nacional en Huesca, y al inspector jefe José María Ballesteros a un año y medio de prisión y cuatro años de inhabilitación por revelación de secretos por el chivatazo a ETA en el bar Faisán que frustró una operación.

Hasta que el Tribunal Supremo no confirme la sentencia no serán expulsados del Cuerpo. Fuentes policiales se remiten a la ley Orgánico de Régimen Disciplinario de la Policía, según la cual la condena de inhabilitación supone la expulsión inmediata del cuerpo, no obstante, es necesario para ello que el Supremo confirme la sentencia. Al ser una condena menor de dos años y no tener antecedentes penales, no ingresarán en prisión, pero los cuatro años de inhabilitación si que implican la expulsión de la Policía. El Ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, aseguraba que los dos policías no serán cesados hasta que la sentencia sea firme.

Durante esos cuatro años pierden la posibilidad de ejercer cargo de funcionario público, y una vez transcurrido ese tiempo no podrán regresar a su puesto anterior, pero si que podrán volver a ingresar en el Cuerpo por los procedimientos habituales.

Fuentes próximas a los policías han anunciado que recurrirán ante el Supremo la sentencia. La sentencia condena a Pamies, como autor material y directo, y a Ballesteros, como cooperador necesario, de un delito de descubrimiento y revelación de información obtenidos a través de su cargo que no deben ser divulgados con grave daño para la causa pública. La fiscalía por su parte dan por buena la sentencia y no recurrirán al Supremo.

La sección tercera de la Sala de lo Penal les absuelve del delito de colaboración con organización terrorista al entender que el chivatazo no fue una "acción directa de los acusados para favorecer una actuación puntual" de la banda, sino que la intención era "no entorpecer el proceso que estaba en marcha para lograr el cese de la actividad de ETA".

Los magistrados recuerdan que en este caso no hubo "una voluntad de realizar la conducta típica prevista para el delito de colaboración con banda terrorista, que es la de favorecer la actividad de la organización, cualquiera que sea el móvil", sino que su intención era no obstaculizar el diálogo de paz entre el Gobierno y ETA aprobado por el Congreso en 2005.

La sentencia considera probado que Pamies, que es en la actualidad comisario de Huesca, fue quien, el 4 de mayo de 2006, dio el chivatazo al dueño del bar Faisán, Joseba Elosua, que tiró por tierra una operación contra la red de extorsión de ETA, y que lo hizo con la "colaboración imprescindible" de Ballesteros.

Este último acudió al bar y, a las 11.23, le entregó el teléfono a Elosua, al otro lado del cual estaba Pamies, quien le alertó de que se iba a detener un presunto etarra que vivía en Francia y con quien el dueño de Faisán se iba a reunir ese mismo día.

Para llegar a esa conclusión los magistrados se apoyan en el tráfico de llamadas poco antes de la entrada de Elosua al bar y en la baliza de seguimiento instalada por la policía en el coche de este, que grabó una conversación con su yerno en la que revelaba la conversación mantenida con Pamies.

Poco antes de la entrada de Elosua en el bar, destaca la sentencia, se produce una llamada de Pamies a Ballesteros y cuando el dueño del Faisán había entrado ya en el establecimiento el jefe superior vuelve a llamar al inspector.

Las defensas de los policías afirmaron en el juicio que Ballesteros estaba en la zona porque Pamies le había ordenado que acudiera para hacer una batida antes de reunirse cerca de la frontera con el confidente 'El Romano, quien respaldó en el juicio esta versión, a la que sin embargo los jueces no dan credibilidad.

Para la sala resulta "extraño" que, siendo Pamies la "máxima autoridad policial" del País Vasco, conociera de la operación contra ETA la tarde antes, y recalca que el confidente dependía económicamente de Pamies y otros cargos policiales dijeron en el juicio que nadie comentó nada de esa reunión.

OTRAS REACCIONES

La AVT, Asociación de Víctimas del Terrorismo, está disconforme con la sentencia de la Audiencia Nacional. Su presidenta, Angeles Pedraza, aprueba la condena porque confirma que hubo "chivatazo" pero le parece "vergonzoso que el juez argumenta que no se puede pedir colaboración con banda armada porque los policías contribuyeron al proceso de paz". Pedraza dice que su asociación va a recurrir al Supremo y que no solo los policías deberían haber sido condenados porque recibieron instrucciones políticas.

El SUP, Sindicato Unificado de Policía y el SPP, el Sindicato Profesional de la Policía, se han mostrado decepcionados por el fallo de la Audiencia Nacional que condena a los dos policías. El más duro el SUP que cree que la sentencia obedece a presiones políticas. Dice el sindicato mayoritario de la policía "que los policías son víctimas de una justicia politizada y de un montaje en la investigación que ha servido para ocultar a los verdaderos culpables del chivatazo". El SUP añade que el presidente de la Sala, Alfonso Guevara, ha limitado el derecho de defensa de los abogados Pamiñes y Ballesteros, no permitiendo que se planteasen los errores y manipulaciones llevadas a cabo en la investigación". "Se ha tratado de buscar a dos culpables y fabricar en torno a ellos una recreación ad hoc para que todo encajase". El SPP se muestra también decepcionado porque la resolución judicial es escasa e incurre en errores de fechas y horas. Los dos sindicatos policiales confían en que el Supremo les absolverá.

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