“El problema no es el fracking, el problema es el refracking”

José Antonio Cuchí

Para José Antonio Cuchí, profesor de la Universidad de Zaragoza, el problema no es el fracking, que dependiendo de su intensidad, puede ser una técnica con efectos positivos o con resultados no deseados, el problema es el refracking, es decir, seguir inyectando, cuando no se encuentra gas o se quiere obtener más.

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Cuchí señalaba que las alteraciones producidas por la técnica del fracking dependen de la intensidad, de los sitios en los que se lleve a cabo y de la empresa que lo haga. De hecho, indicaba que empresas formadas en los últimos años, con capitales sociales que no llegan a tres mil euros, ya tienen concesiones, por ejemplo, en el Maestrazgo.

En la Ribagorza existen concedidos dos permisos de estudio para una posible explotación petrolífera, Turbón y Carlota, concedidos en 2010, que a pesar de ser de investigación y no de explotación, indicaba Cuchí que igual supone llevar a cabo perforaciones e inyecciones aunque ambas sean controladas.

La semana pasada, el Senado, con los votos del PP y UPN, aprobaba la ley que autoriza la técnica de fractura hidráulica para la obtención de hidrocarburos, incluido el gas natural. El texto establece también que los proyectos de 'fracking' sean sometidos a declaración de impacto ambiental, que también está precisamente en trámite parlamentario y de la que se relajarán las exigencias. Aún falta un trámite. El Congreso debe ratificar este proyecto de ley, pero sin más debate parlamentario.

Joaquín Palacín, diputado de CHA, en las Cortes señalaba que así se acortan los plazos de los estudios de impacto ambiental dando facilidades a las empresas que quieran investigar o explotar con la técnica del fracking y disminuyendo el control al no poder realizar todos los estudios necesarios.

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