Se presenta una plataforma tecnológica que persigue conseguir 20.000 kilos de maíz por hectárea

Lamusa agricultura

Producir 20.000 kilos de maíz por hectárea es el reto que se ha propuesto conseguir la Plataforma de Transferencia Tecnológica formada por John Deere (Lamusa y Servicios), Monsanto, Dekalb y Fertiberia, con el respaldo institucional de la Universidad Politécnica de Madrid. Peñalba acogía este jueves una exposicion en campo del trabajo de investigación desarrollado por las citadas firmas. Casi un centenar de agricultores asistían a esta demostración llevada a cabo en un pivot de 34 hectáreas propiedad de los hermanos Lerín Allué. Allí se hablaba de semillas, análisis de suelo, fertilización, necesidades de riego y también de la elaboración, con la tecnología de John Deere, de mapas de rendimientos geoposicionados.

En las distintas exposiciones se hacía referencia a los variados rendimientos que hay en los distintos puntos de una explotación, con zonas en las que se producen 13.000 kilos de maíz por hectárea y con otras en las que el rendimiento alcanza 19.000 kilos. La media de producciones se sitúa en 14.000 ó 15.000 kilos, llegando en algunos casos a 17.000 y 18.000 kilos por hectárea. Ahora el reto es generalizar producciones de 20.000 kilos por hectárea. La clave es aprovechar el potencial que tiene el cultivo del maíz eliminando la pérdida de un 25 por ciento de productividad causada por una mala gestión.

Participaban representantes de todas las entidades citadas, entre ellos los responsables de la empresa altoaragonesa Lamusa y Servicios (Julio Sopena, consejero delegado, y Jorge Sopena, gerente).

Por tanto, tal y como apuntaba Jorge Sopena en la presentación de esta jornada de transferencia tecnológica, "hay que rizar el rizo e hilar muy fino en la elección de la semilla, en la labor de siembra, en la fertilización, en los tratamientos y finalmente en la recolección".

La información es fundamental. Estamos hablando de la información que va almacenando la cosechadora para analizar el rendimiento en cada punto de la parcela. Pero no sólo esta información es importante, sino también la que vamos obteniendo en cada momento de la campaña agrícola: Análisis del suelo para conocer sus carencias en nutrientes, estudio periódico de las necesidades de agua del cultivo e incluso la realización de fotografías aéreas de alta resolución para conocer los posibles ataques de plagas y enfermedades.

El maíz necesita sol y agua. En el primer caso, Aragón cuenta con 300 días de sol al año, con lo que la luminosidad y el calor están asegurados. En cuanto al agua, éste es un factor limitante, por ser los terrenos en su mayoría áridos.

El maíz no es un cultivo necesariamente de regadío; de hecho las principales zonas productoras del mundo son de secano pero con un rico régimen pluviométrico, y, además, la huella hídrica del maíz es menor que en el resto de cereales.

En Aragón, por la aridez de su territorio sí es necesario el regadío, por lo que es fundamental estudiar en cada momento las necesidades de agua del cultivo. En eso se está trabajando, es decir, en ofrecer información a través de las sondas instaladas en las parcelas de cultivo. Se riega así con la cantidad de agua justa, con el consiguiente ahorro de este recurso y de energía.

John Deere presentaba su programa de trabajo FarmSight, que integra las tecnologías de comunicación inalámbrica y de agricultura de precisión, con el fin de que estén conectados maquinaria, operadores, propietarios y concesionarios (en este caso Lamusa y Servicios), con el fin de conseguir un mayor nivel de productividad. Todo con el objetivo de aumentar el rendimiento económico de la explotación agraria y reducir los costes de producción.

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