Los Obispos aragoneses respaldan la actuación de los de Huesca y Barbastro-Monzón en el asunto de los bienes

Ante las críticas que ha suscitado la negativa de los Obispos de Huesca y Barbastro-Monzón a entregar la titularidad de los bienes histórico-artísticos de sus respectivas diócesis retenidos en el Museo de Lérida, todos los Obispos de la Provincia Eclesiástica de Zaragoza han querido manifestar públicamente su postura de apoyo a estos hermanos y a sus comunidades diocesanas, y exponer, al mismo tiempo, su posición. Aseguran que han actuado bien, que la vía judicial no es la adecuada para obtener la entrega de los bienes, piden al Estado Español y a la Santa Sede que actúen y encuentren una solución, demandan al Obispo de Lérida la devolución de los bienes, y consideran injustas las críticas recibidas por su actuación.

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En concreto, la posición se resume en cinco puntos:

1º. Los Obispos de Huesca y Barbastro-Monzón han actuado en conformidad con la obligación que les incumbe de velar para que la naturaleza de los bienes sagrados, objeto de este enojoso litigio, no se desvirtúe a causa de una transferencia de la propiedad dominical de los mismos, que haría difícil o tal vez imposible en el futuro el cumplimiento de la finalidad que les dio origen.

2º. Habiendo examinado el contenido de la petición formulada por la Diputación General de Aragón, estiman que el recurso a la vía judicial, para el que se solicita la transferencia de la posesión dominical, no es la vía adecuada para obtener la entrega de dichos bienes, ya que comporta un grave riesgo de que el pleito se dilate durante muchos años, sin que mientras tanto puedan tener efecto otras vías.

3º. Entienden que, habiéndose acreditado la propiedad de dichos bienes tanto canónica como civilmente, mediante las sentencias judiciales de todos conocidas, es preciso urgir a los correspondientes poderes del Estado español y de la Santa Sede para que encuentren el camino de llevar a cumplimiento lo que ya ha sido sancionado en sede judicial. En este sentido y por lo que a los Obispos corresponde, van a proseguir las actuaciones ante la Santa Sede, que quedaron interrumpidas por la dimisión del papa Benedicto XVI en el pasado mes de febrero.

4º. Asimismo, recuerdan a su hermano, el Obispo de Lérida, que ya es tiempo de llevar a cumplimiento la sentencia del Supremo Tribunal de la Signatura Apostólica, que le manda entregar los bienes, y a sus hermanos en el episcopado de las diócesis catalanas que apoyen ante las autoridades civiles las gestiones de dicho Obispo para que pueda cumplir la obligación que le incumbe.

5º. Finalmente, consideran injustas y desmedidas las críticas que diversos sectores de la sociedad aragonesa han vertido contra los Obispos de Huesca y Barbastro-Monzón por este asunto, sin haber valorado cuál es la responsabilidad del obispo para con las parroquias y comunidades que les han sido encomendadas, cuáles son las vías más adecuadas para el retorno de esos bienes y cuántos han sido los esfuerzos realizados por estos Obispos para la solución del litigio.

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