La rapidez de actuación está siendo clave en la disminución de la mortalidad del ictus

En Aragón se producen entre 2.900 y 3.300 nuevos casos de ictus al año, según datos que maneja la Sociedad Española de Neurología. No obstante, hay datos esperanzadores ya que en los últimos 20 años la mortalidad ha decrecido gracias a los trabajos de prevención y detección precoz así como a las mejoras en la atención hospitalaria, el desarrollo de tratamientos aplicados en las primeras horas como trombólisis y nuevos procedimientos de extracción de trombos. De todas formas hay que hacer hincapié en que una vida saludable es la mejor prevención y puede evitar hasta el 80% de los casos.

Por esto, desde la Sociedad Española de Neurología se recomienda llevar una dieta rica y saludable; realizar ejercicio moderado; controlar el peso, la presión arterial, nivel de colesterol y azúcar en sangre; abandonar el tabaco; consumo moderado de alcohol y controlarse el pulso regularmente. Por otra parte, si se está en tratamiento con anticoagulantes es importante llevar un buen control del INR.

SÍNTOMAS DE ALARMA

Un síntoma de ictus es una urgencia. Ante la primera sospecha es necesario llamar inmediatamente al 112 o al 061 y acudir rápidamente al neurólogo, aunque los síntomas (pérdida repentina de visión, alteración del lenguaje, pérdida súbita de fuerza o sensibilidad...) desaparezcan a los pocos minutos.

En nuestra Comunidad dispone de 17 camas específicas (9 en Unidades de Ictus y 8 en Áreas Ictus). El hospital San Jorge cuenta desde el año 2010 con una de estas Unidades de Ictus con la que se ha conseguido mejorar la atención y la rapidez de respuesta ante un caso de infarto cerebral.

Un ictus constituye un trastorno brusco de la circulación cerebral que altera la función de una determinada región del cerebro. En nuestro país, el ictus es la segunda causa de muerte, primera entre las mujeres, y afecta cada año a 120.000-130.000 españoles. De ellos, unos 80.000 fallecen o padecen una discapacidad. Actualmente, más de 300.000 españoles presentan alguna limitación en su capacidad funcional tras haber sufrido un ictus. Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 15 millones de personas sufren un ictus cada año.

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